Dar órdenes no le ayuda a aprender

¿Te has parado a pensar cuantas órdenes das al día a tus hijos? ¿Cuántas cosas hacen o intentan hacer por iniciativa propia? ¿Cuántas de esas cosas que hacen por iniciativa propia les dejas hacer o les corriges o les dices: no?

Te ánimo a que hagas un listado y llegues a tus propias conclusiones.

¿Te has parado a pensar las consecuencias que tiene para un individuo, niño o adulto, obedecer constantemente si atender sus peticiones, sus gustos, sus sentimientos…?

¿Alguna vez has reflexionado por qué tu hijo hace lo que hace? Siempre hay una razón, SIEMPRE. Quizá para ti no sea válida o adecuada pero para él sí lo es, desde su forma de pensar y de percibir el mundo.

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Frozen en el congelador

Si te has parado a pensar un poco en el número de órdenes que das al día, te sorprenderá la cantidad de peticiones, indicaciones y correcciones les hacemos a los niños.

Todos lo hacemos de forma automática, porque queremos las cosas a nuestro modo, porqué hay prisa, porqué no confiamos en que lo puedan hacer solos, porqué no tenemos paciencia…

Los niños tienen que aprender a hacer las cosas por si mismos pero para lograrlo tienen que encontrar una razón que motive y valga la pena el esfuerzo.

Por ejemplo recoger los juguetes. A ellos no les molesta que los juguetes estén esparcidos por el salón a la que seguramente te molesta es a ti. Jugar es divertido, recoger es un rollo. No entienden para que hay que recoger. Tienen que aprender a valorar el orden, la limpieza y el cuidado de las cosas pero ese aprendizaje tiene un proceso. más largo y costoso de lo que nos gustaría. Y normalmente lo intentamos enseñar antes de que estén preparados para aprenderlo.

Ahora te pido que pienses en los jefes que has tenido en tu trabajo. ¿Has tenido alguno que te decía a todas horas que y como tenías que hacer las cosas?¿te asfixiaba con cientos de indicaciones desde que entrabas por la puerta?¿qué ocurría si dabas tu opinión? ¿qué ocurría si te negabas? ¿te negabas? ¿te dejaba tener iniciativa? ¿cómo te sentías?

Es vital que entiendas como se siente un niño al que le dicen a todas horas que y como hay que hacer las cosas, es vital para que cambies en tu forma de pensar y actuar, o no.

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Espero que estas reflexiones te ayuden a ponerte en el lugar de tu hijo y te ayude a entender que es lo que siente cuando le damos ordenes desde que se levanta hasta que se acuesta sin dejar que haga las cosas a su manera.

Cristina Núñez

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JUGUETES PARA TODOS

Cuando yo era niña no existían los catálogos de juguetes del tamaño de la enciclopedia Espasa, sólo existían dos canales de TV y no nos bombardeaban constantemente con anuncios de juguetes maravillosos y superdivertidos a todas horas.

Jugaba con muñecos, coches, balones, hasta tuve mi propia casita en el garaje. Jugábamos en la calle, indistintamente niños y niñas, todos juntos a pillar, a bote, a policías y ladrones, al escondite…

Pero las cosas en 30 años han cambiado mucho, la sociedad ha cambiado, a veces para bien a veces para mal. Respecto a la publicidad de juguetes actual parece que las cosas han cambiado, aparentemente a mejor… ¿o no?

Este es un ejemplo de la publicidad de hace unos años:

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Ahora mensajes así serían impensables ¿verdad? veamos algunos ejemplos de publicidad actual:

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El mensaje no es tan directo, es más sutil, pero al final transmite el mismo mensaje: niños fuertes, hábiles en trabajos manuales, incluso violentos en algunos casos:

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Y niñas dulces, bellas, sensibles, princesas, perfectas amas de casa:

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Los estereotipos se aprenden, desde que un niño nace, inconscientemente les estamos distinguiendo si es el sexo es femenino o masculino.  Desde que sabemos que su sexo esta por dentro (niña) o por fuera (niño), les decoramos, en base a ese dato, su cuarto, les comprados ropa, juguetes… Incluso les tratamos de diferente manera.

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No podemos extrañarnos que después, tengamos niños y niñas con el papel bien aprendido, niños fuertes y con poder y niñas débiles y perfectas amas de casa.

Evidentemente no se puede generalizar, siempre hay y habrá casos de niñas que no quieren ser princesas, como diría Sabina y niños que no quieran ser superheroes. ¿Cuál es el problema en estos casos? Que no están bien vistos socialmente, con lo que es muy difícil nadar contracorriente y es cansado con lo que muchas veces nos dejamos llevar.

Todos, hombres y mujeres, niños y niñas debemos tener la libertad de elegir que queremos ser y que queremos conseguir. En la infancia se sientan las bases de los futuros adultos y es indispensable para tener niños y niñas libres que puedan elegir, que no aprendan sólo el rol que las sociedad espera de ellos.

Si compráramos y utilizáramos juguetes como estos, normalizamos actitudes y tendríamos el camino más fácil para conseguir niños y niñas libres y capaces de conseguir lo que quieran:

Las jugueterías están cambiando, poco a poco, y están empezando a atender las demandas de los padres y madres de juguetes, catálogos y publicidad no sexista. Y lo están haciendo para no perder clientes, como es normal, pero lo están haciendo porque cada vez hay más familias que lo están demandando. No hay que perder esta oportunidad.

¿Qué actuaciones podemos realizar para mejorar esta situación? ¿Qué acciones podemos llevar a cabo para que nuestro hijos no se sientan en el deber de cumplir con el papel que la sociedad espera de ellos? ¿cómo podemos cambiar la sociedad?

Dejamos tu comentario en facebook o twitter.

Y por último os dejo con esta reflexión:

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Cristina Núñez

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AUNQUE SEAMOS DIFERENTES

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