La necesidad de ser consciente

En algún post te hemos hablado de las necesidades de los niños y la forma de mejorar en nuestra faceta como educadores.

He llegado a la conclusión que una de las mejores formas de mejorar en el ámbito de la educación o de la vida o de lo que sea, es ser consciente de lo que nos rodea, de los objetivos que nos ponemos y de lo que hacemos para conseguirlo.

Para ser consciente de lo que nos rodea sólo hay que pararse y mirar, mirar con atención y la mente abierta.

Para ser consciente de los objetivos que nos ponemos necesitamos pararnos y reflexionar, hacernos preguntas, meditar que es lo que realmente queremos.

Para ser consciente de lo que hacemos para conseguirlo tenemos que observarnos y evaluar si lo que hacemos nos acerca o nos aleja del objetivo.

Para ser consciente tenemos que  parar y ver si hacia donde nos lleva la corriente, la sociedad, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra forma de pensar, sentir, actuar… realmente nos lleva hacia la meta que nos hemos trazado.

Todo esto que os he contado puede valer para cualquier ámbito de la vida, pero para la educación de los niños es mucho más importante ser conscientes de nuestra forma de educar, porque lo hacemos de esa forma y no de otra, y si es mejorable.

Hay que tener en cuenta que en la forma en que educamos está latente la forma en que nos educaron, nos trataron, nos mimaron… aunque no lo recordemos. La forma que tenemos de ver la vida y afrontarla también es decisiva en la forma que tienen nuestras actitudes.

¿Eres consciente de tu forma de educar? ¿Eres consciente de lo que haces y dices a a los niños? ¿Alguna vez te lo has planteado? Te invito a que reflexiones sobre ello, a que escribas en un papel cuál son tus metas en la educación de tus hijos y que estás haciendo para conseguirlo.

Para más información pincha en la imagen

 

Cristina Núñez

circulocristina

4 claves para entender a tu hij@

Entender a un niño es muy complicado, entender que necesita, por qué hace lo que hace y dice lo que dice, entender sus motivaciones e inquietudes, lo que piensa y siente. ¿Te pasa algo parecido? ¿no entiendes a tu hij@?

No se puede ir a una librería y pedir un libro de instrucciones para tu hijo, no existe. El único que te puede guiar en la tarea de criar a tu hijo es tu propio hijo. Es un libro difícil de leer, de descifrar, interpretar y comprender.

Necesitas dos cosas principalmente para interpretar a tu hijo: Recordar cuando fuiste niña, si no te ayuda a entenderlo si que te ayudará a saber que es normal lo que hace, aunque desde los ojos de adulto se vea estresante, absurdo e irritante el mundo infantil.

Al no recordar que hacíamos de niñas es complicado comprender que todo tiene un porque, una motivación y un objetivo.

Los niños tienen necesidades, en la mayoría de las ocasiones diferentes a las de los adultos y nos cuesta identificarlas. Además, para cada niño esas necesidades son diferentes, un niño no es igual que otro niño. Si son similares pero no iguales, y eso es algo que cuesta comprender.

Sí quieres saber entender a tu hijo y que es exactamente lo que necesita sólo tienes que observarle con un poco de atención y con la mente despejada de prejuicios.

4 claves para observar y entender a tu hijo:

1. Necesitas tiempo para observar

Necesitas información, cuanta más mejor y la única forma de conseguirla es pasando tiempo con tu hijo con los ojos muy abiertos analizando el porqué de lo que hace y necesita, así aprenderás que le gusta, que le interesa, que le motiva en cada momento.

Se sentirá acompañado y valorado, será importante para tener una autoestima y un desarrollo sano y educado.

Además, estrecharás y reforzarás la relación con él ya que al interesarte por sus cosas se sentirá querido, comprendido y que él y sus cosas son importantes para ti.

2. Necesitas entender que todo lo que hace tiene un fin

Cada acción que hace tiene una motivación, no está dejado al azar o al capricho. Cada acción responde a un plan trazado en miles de años de evolución: su programa natural de aprendizaje.

Los niños, todos los niños sienten un impulso de exploración, investigación y experimentación. Es su forma de aprender y comprender las cosas que le rodean, quieren comprobar hasta donde llegan sus posibilidades y capacidades.

Quieren aprender, quieren saber cómo funcionan las cosas, quieren saber hasta dónde llegan sus posibilidades y capacidades, necesitan comprender y asimilar como funciona el mundo.

3. Necesitas entender que aprende con lo que hace

Su naturaleza les guía con el único objetivo de sobrevivir y para ello necesitan ser seres autónomos y capaces. Este objetivo vital es el fin último de todas sus acciones. No lo olvides.

Es necesario que aprendas a observar y entender que todo lo que hace y como lo hace tiene un objetivo.

4. Necesitas entender que disfruta con lo que hace

Y que eso es lo único que le importa, la naturaleza es muy sabia y sabe hacer las cosas muy bien y para que los seres humanos hagamos lo que debemos de hacer nos dota de una emoción: el placer.

Así la naturaleza se asegura que lo hacemos, se asegura que sobrevivimos. Nos dota de mecanismos que nos impulsan a jugar por el simple hecho del placer que proporciona, por esta razón los niños sienten un impulso irrefrenable de juego en todo momento y en cualquier lugar

Además, no cualquier juego les atrae. Juegan y experimentan exactamente lo que les hace aprender, lo que están preparados y capacitados para aprender.

Os pongo un ejemplo cuando un bebé aprende a coger algo con las manos y sobre todo si está en un lugar alto como la trona o el cochecito insistentemente lo lanza al suelo una y otra vez ¿que está aprendiendo con eso? a abrir y cerrar la mano de forma voluntaria, a perfeccionar la capacidad de seguir con la vista un objeto en movimiento desarrollar su capacidad espacial aprender cómo funciona la ley de la gravedad y un largo etcétera

Si en este caso somos capaces de entender el porque lo hace nos parecerá menos irritante tener que recoger una y otra vez cosas del suelo, veremos una utilidad y una razón.

 

Cristina Núñez

circulocristina

¿Qué significa acompañar a un niño en su aprendizaje y desarrollo?

Cuando hablamos de crianza utilizamos mucho la palabra acompañar al niño en su desarrollo, en sus aprendizajes en sus experiencias. Pero muchas veces no se concreta lo que significa la palabra acompañar, en cada situación puede significar cosas diferentes. Voy a explicaros que significa para mi la palabra acompañar, para ayudaros a clarificar y definir lo que es.

Acompañar es dar la seguridad necesaria a tu hijo, para experimentar cosas nuevas, para emprender nuevos retos, para que sienta la tranquilidad que nada malo le va a suceder.

Sentir seguridad para estar seguro de uno mismo.


Acompañar es dejar espacio para explorar, experimentar y decidir. 

Para que tome sus propias decisiones e indague es sus propias motivaciones.

Para que aprenda y descubra a su manera y a su ritmo el mundo que le rodea.

Para que tenga criterio propio y no sea un persona manipulable.

Para darle la oportunidad de aprender por él mismo.


Acompañar es confiar en sus posibilidades y capacidades.

Para que llegue a conocer sus capacidades, lo que quiere hacer, lo que le gusta hacer y lo que le hace feliz.

Para que se sienta capaz de lograr todo aquello que se proponga, sin juzgarle cuando se equivoque.


Acompañar es guiar sin dirigir.

Sin decir constantemente que, como y cuando tiene que hacer las cosas.

Dejando que tome la iniciativa, ayudando a que aprenda pero no haciéndolo por él. Permitiendo que se equivoque y vuelva a intentarlo.


Acompañar es interrumpir y corregir lo menos posible

Necesita espacio y tiempo para aprender, cada aprendizaje tiene un proceso y un tiempo.

Si le corregimos constantemente no será capaz de darse cuenta por él mismo y no sabrá hacerlo cuando no tenga alguien al lado para hacerlo por él. Crecerá siendo inseguro en su capacidad de hacer.


Acompañar es ser punto de referencia en la distancia

Que sepa que si hay una situación que no pueda resolver por el mismo, tú estarás ahí para echarle una mano.

Según vaya creciendo la distancia deberá ser mayor pero siempre debe saber que estarás ahí para cuando te necesite, de forma incondicional.


Acompañar es confiar en otros para que acompañen

El entorno social, familia, escuela, amigos… también son importantes en su desarrollo y aprendizaje.

Tenemos que confiar que no sólo nosotros podemos enseñarle cosas, debe aprender de todo su entorno social.


Acompañar es implicarse en sus juegos, actividades y aficiones

Respetando sus gustos y sus decisiones aunque sepamos que se puede o se va a equivocar.

Nosotros por experiencia sabemos más cosas, debemos dar la oportunidad de que lo aprenda por si mismo.


Acompañar es jugar con él y jugar con sus reglas

Pasar tiempo con tu hijo no es pasar tiempo junto a tu hijo, cada uno en una actividad diferente.

Recuerda la niña que fuiste y déjala que te ayude a estrechar la relación con tu hijo.

Si jugáis juntos debes amoldarte a sus reglas. Es su juego.


Acompañar es andar el camino que él elija, junto a él, respetando sus decisiones.

No podemos pretender que viva la vida que nosotros queremos, o hacer lo que nosotros no pudimos realizar.

Tu hijo es una persona diferente a ti, con gustos, intereses y sueños diferentes.

Ayúdale a que encuentre su camino, no le obligues a andar por el tuyo


Acompañar es no forzar aprendizajes, juzgar e infravalorar

No hay que obligarlo o castigarle por no hacer lo que se supone que tiene que hacer si no está preparado para ello.

No podemos etiquetarlo como inútil o tonto. Ni infravalorar sus pequeños logros o sus intentos por superarse aunque no se acerque al resultado adecuado. Todos necesitamos intentar varias veces hacer algo nuevo para controlar y lograr buenos resultados.


Acompañar es poner límites

Dar libertad y oportunidad de explorar y aprender no significa que pueda hacer lo que quiera cuando quiera.

Tiene que aprender a respetar a los demás, al entorno y a él mismo.

Es importante tener claros los límites para ti y para él


Espero haberte clarificado un poco lo que significa la palabra acompañar en algo tan complicado como la crianza de un hijo.

Cristina Núñez

circulocristina

Yo fui fan de supernanny

Soy Cristina Núñez, una tercera parte de Renovatio. En otros post hasta el final no se sabe quien ha escrito el artículo, pero hoy he creído necesario que me identifiquéis desde el principio por que voy a hacer una confesión (aunque ya lo he dicho en el título del post):

YO FUI FAN DE SUPERNANNY

YO FUI FAN DE SUPERNANNY

 

Y no sólo fui fan: quería ser Supernanny. Admiraba lo claro que tenía las cosas como hay que actuar según en que situación.

Admiraba que ayudaba y apoyaba a las familias.

Admiraba los resultados y los “beneficios” tan buenos y rápidos que se obtenían.

En aquel tiempo mi recomendación estrella era: “No atiendas las conductas que no quieras que se repitan”.

COMO HA CAMBIADO EL CUENTO

Con mi proceso de formación y transformación como educadora me he dado cuenta que Supernanny es un ídolo de pies de barro. Sobre todo cuando aprendí y comprendí las consecuencias a largo plazo que tiene educar de esta manera. El tema de las consecuencias lo dejo para otro artículo, hoy quiero centrarme en daros mis razones por las que ya no me considero fan de Supernanny, si no todo lo contrario:

  1. En la introducción de programa se presenta y “define” al niño protagonista del capítulo como un pequeño monstruo al que hay que domar. (Giovanni y Sandro: pequeños tiranos, Daniel, Cristian y Samara, unos niños inquietos que desesperan a sus padres, Miguel: un niño muy pegón, Hugo y Carla, dos niños muy rebeldes…) Todos estos ejemplos son reales, lo primero que se hace es etiquetar al niño y culpabilizarle de la situación familiar.
  1. El único objetivo que persigue el programa, a parte del morbo que suscita entrar en una casa y ver los problemas domésticos desde la primera fila, es tener niños obedientes y sumisos bajo la autoridad del adulto.

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  1. Casi en el 100 % de los casos se culpabiliza al niño de la situación, los padres son los sufridores de los comportamientos del niño. ¿Será que no se molesta en ahondar en que la forma de tratar y cubrir las necesidades del niño por parte de los padres puede ser la causante de la situación familiar?

 

  1. No se atiende ni se profundiza, ni siquiera se tiene en cuenta, las emociones del niños. ¿Qué necesita? ¿Por qué se comporta así? Siempre hay una carencia y una razón válida para ellos aunque los adultos no la sepamos identificar

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  1. Los padres no aprenden a entender y empatizar con los niños, lo único que les preocupa es la conducta, no las emociones que sienten sus hijos.

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  1. Los padres no aprenden a escuchar y a dialogar con sus hijos, sólo aprenden a ejercer su autoridad y sus normas, sin tener en cuenta la opinión o las necesidades de los hijos.

 

  1. La experta no muestra un ápice de empatía ni con los padres ni con los niños, su comunicación verbal y no verbal sería la misma si el tema del programa fueran los tornillos y las arandelas.

 

  1. Se deja solo al niño cuando más necesita sentirse más querido y aceptado por su familia.

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  1. Las rabietas, enfados y protestas del niño se toman como algo antinatural que hay que erradicar cuanto antes y de raíz, sin entender ni explicar que es una etapa normal y necesaria para la formación de la personalidad del niño.

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  1. Para cambiar la forma de comportarse del niño se utilizan métodos conductistas, como la retirada de cariño y la economía de fichas. Sin entrar en las necesidades emocionales del niño.Supernanny-ensena-funciona-sistema-puntos_MDSVID20091022_0023_3

No se si este post será bien acogido por nuestros lectores. Lo que si se es que quería contar mi experiencia, para que los que han vivido o están viviendo está situación en la crianza de sus hijos, sepan que no son los únicos, que se puede aprender y mejorar y que si yo supe: tú también puedes evolucionar y aprender a ser una mejor educadora respetuosa y eficaz.

Cristina Núñez

circulocristina

¿se parecen tus hijos a las plantas?

Obviamente no,  pero quiero usar este ejemplo para que entiendas la importancia que tiene el ambiente preparado a la hora de educar a nuestros hijos.

Imagínate por un momento dos semillas del mismo tipo de planta, cada una tendrá sus peculiaridades propias, pero tienen unas necesidades muy similares.

A la primera semilla la pones en un recipiente con tierra y la dejas en la ventana para vaya creciendo, la riegas cuando te acuerdas , lo suficiente para que no se ponga mustia,  incluso puede que la podes para que vaya creciendo según tus intereses de espacio.

Sin embargo a la segunda semilla  le pones un tierra abonada con fertilizantes naturales, te aseguras de enterarte bien que tipo de clima es el mas adecuado, por lo que puede que tengas que ponerla más a la sombra en verano, pero en invierno te asegures de que los rayos de sol llegan bien a sus hojas, y por supuesto te aseguras de mirarla todos los días para ver si necesita agua o no.

¿Que planta crees que crecerá mas sana, más fuerte ?

¿ Que planta te dará más frutos ?

Pues con nuestros hijos es algo muy parecido, ellos vienen con unas características que les vienen de serie, pero después el ambiente en el que se van a desarrollar será lo que de verdad marque la diferencia.

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Al igual que las plantas los niños necesitan nutrirse con afecto, necesitan explorar al sol, y necesitan absorber no solo agua, sino también conocimientos que les resulten significativos para ellos.

Por si no lo sabias la plasticidad del cerebro es asombrosa, va cambiando y “formateandose” con cada nuevo aprendizaje, y no está limitada a los primeros años, es algo que se produce durante toda nuestra vida.

Asegúrate de dar a tus hijos o a tus alumnos el ambiente preparado para que ellos puedan aprender:

Es mucho más importante facilitar el aprendizaje

que obligar a los niños a aprender.

 

Y por supuesto esto se da en todos los aspectos de la vida, también en los hábitos y las rutinas diarias.

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Te esperamos !!

 

Pilar

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Los cimientos para la construcción de una buena vida

Como padres y educadores queremos los mejor para los niños, queremos que tengan una buena vida, un buen trabajo, que sean buenas personas y sobre todas las cosas: queremos que sean felices.

Para ayudarles en esta difícil tarea les enseñamos que la vida es esfuerzo y perseverancia. Les apuntamos a clases de idiomas, apoyo al estudio, les pagamos la universidad… porqué queremos lo mejor para ellos.

Entendemos que la escuela desde su ciclo de primaria es vital para que sean “alguien” en la vida

Pero quizá ya sea tarde, quizá hubiera sido más fácil y certera nuestra aportación si hubiéramos tenido más en cuenta la etapa más vital de sus vidas: la primera infancia.

Entre los 0 y los 6 años se crean las bases para futuros aprendizajes, se forma su personalidad, su percepción de la vida, de los demás y de si mismos, su cerebro se desarrolla a un ritmo que jamás volverá a tener.

“los primeros años son un compendio concentrado en el que el cerebro establece conexiones a la mayor velocidad de crecimiento que jamás volverá a alcanzar. ¡Duplica su tamaño!

Eduard Punset.

Si importante es la etapa hasta los 6 años, más vital es la etapa hasta los 2 años. En esta ilustración se aprecia el ritmo de desarrollo y la complejidad de las conexiones neuronales.

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En esta otra vemos el gráfico del desarrollo de algunas funciones vitales para el ser humano como las funciones cognitivas o el lenguaje. se aprecia como la tendencia de desarrollo ascendente empieza a decaer a partir de los 2 años.

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¿Somos conscientes de la importancia de esta etapa para el resto de la vida de un niño?

¿Hacemos todo lo necesario y posible para que el niño desarrolle al máximo todos sus potenciales?

 

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Cristina Núñez

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Una importante decisión

Después de la llegada de un bebe a la familia uno de los momentos más importantes y angustiosos, para algunos papás y mamás, es elegir como, donde y con quien dejar al bebe cuando acabe el permiso de maternidad y/o paternidad.

Primeramente hay que pensar en el “formato” que vamos a utilizar o tenemos posibilidad de usar: dejarlo a cargo de un familiar (normalmente los abuelos), contratar a una persona para que lo cuide y atienda en casa, llevarlo a una escuela infantil…

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Después de pensar en las ventajas, desventajas y posibilidades de cada opción, lo conveniente o no para nuestra situación en particular, después de pensar y pensar y de hacernos muchas preguntas llega el momento de tomar una decisión.

¿Será la correcta? ¿será la adecuada? ¿he tenido en cuenta todas las posibilidades?¿Será lo mejor para mi bebé?

Asaltan cientos de dudas e incertidumbres, responder a una duda genera más preguntas y cuestiones a tener en cuenta.

 

Por ese motivo preparamos un webinar gratuito que puedes ver en aquí.

 

 

 

Cristina Núñez

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