4 claves para entender a tu hij@

Entender a un niño es muy complicado, entender que necesita, por qué hace lo que hace y dice lo que dice, entender sus motivaciones e inquietudes, lo que piensa y siente. ¿Te pasa algo parecido? ¿no entiendes a tu hij@?

No se puede ir a una librería y pedir un libro de instrucciones para tu hijo, no existe. El único que te puede guiar en la tarea de criar a tu hijo es tu propio hijo. Es un libro difícil de leer, de descifrar, interpretar y comprender.

Necesitas dos cosas principalmente para interpretar a tu hijo: Recordar cuando fuiste niña, si no te ayuda a entenderlo si que te ayudará a saber que es normal lo que hace, aunque desde los ojos de adulto se vea estresante, absurdo e irritante el mundo infantil.

Al no recordar que hacíamos de niñas es complicado comprender que todo tiene un porque, una motivación y un objetivo.

Los niños tienen necesidades, en la mayoría de las ocasiones diferentes a las de los adultos y nos cuesta identificarlas. Además, para cada niño esas necesidades son diferentes, un niño no es igual que otro niño. Si son similares pero no iguales, y eso es algo que cuesta comprender.

Sí quieres saber entender a tu hijo y que es exactamente lo que necesita sólo tienes que observarle con un poco de atención y con la mente despejada de prejuicios.

4 claves para observar y entender a tu hijo:

1. Necesitas tiempo para observar

Necesitas información, cuanta más mejor y la única forma de conseguirla es pasando tiempo con tu hijo con los ojos muy abiertos analizando el porqué de lo que hace y necesita, así aprenderás que le gusta, que le interesa, que le motiva en cada momento.

Se sentirá acompañado y valorado, será importante para tener una autoestima y un desarrollo sano y educado.

Además, estrecharás y reforzarás la relación con él ya que al interesarte por sus cosas se sentirá querido, comprendido y que él y sus cosas son importantes para ti.

2. Necesitas entender que todo lo que hace tiene un fin

Cada acción que hace tiene una motivación, no está dejado al azar o al capricho. Cada acción responde a un plan trazado en miles de años de evolución: su programa natural de aprendizaje.

Los niños, todos los niños sienten un impulso de exploración, investigación y experimentación. Es su forma de aprender y comprender las cosas que le rodean, quieren comprobar hasta donde llegan sus posibilidades y capacidades.

Quieren aprender, quieren saber cómo funcionan las cosas, quieren saber hasta dónde llegan sus posibilidades y capacidades, necesitan comprender y asimilar como funciona el mundo.

3. Necesitas entender que aprende con lo que hace

Su naturaleza les guía con el único objetivo de sobrevivir y para ello necesitan ser seres autónomos y capaces. Este objetivo vital es el fin último de todas sus acciones. No lo olvides.

Es necesario que aprendas a observar y entender que todo lo que hace y como lo hace tiene un objetivo.

4. Necesitas entender que disfruta con lo que hace

Y que eso es lo único que le importa, la naturaleza es muy sabia y sabe hacer las cosas muy bien y para que los seres humanos hagamos lo que debemos de hacer nos dota de una emoción: el placer.

Así la naturaleza se asegura que lo hacemos, se asegura que sobrevivimos. Nos dota de mecanismos que nos impulsan a jugar por el simple hecho del placer que proporciona, por esta razón los niños sienten un impulso irrefrenable de juego en todo momento y en cualquier lugar

Además, no cualquier juego les atrae. Juegan y experimentan exactamente lo que les hace aprender, lo que están preparados y capacitados para aprender.

Os pongo un ejemplo cuando un bebé aprende a coger algo con las manos y sobre todo si está en un lugar alto como la trona o el cochecito insistentemente lo lanza al suelo una y otra vez ¿que está aprendiendo con eso? a abrir y cerrar la mano de forma voluntaria, a perfeccionar la capacidad de seguir con la vista un objeto en movimiento desarrollar su capacidad espacial aprender cómo funciona la ley de la gravedad y un largo etcétera

Si en este caso somos capaces de entender el porque lo hace nos parecerá menos irritante tener que recoger una y otra vez cosas del suelo, veremos una utilidad y una razón.

 

Cristina Núñez

circulocristina

Que no es autoritarismo

Hace unos días escribía una estrada para describir que es autoritarismo. Hoy quiero hablarte sobre lo que parece autoritarismo y no lo es.

Existen muchas formas de clasificar los estilos de crianza, uno de ellos tiene en cuenta la relación de los miembros de la familia, la jerarquía existente.

La familia permisiva es cuando la mama y/o el papa no ejercen control sobre los hijos, no ponen ningún tipo de límites o normas. Si que hay un cierto interés mal entendido por cumplir todos los deseos del niño. Este modelo tiene una estructura jerarquizada vertical donde los niños estarían arriba ejerciendo el control y los adultos abajo.

La familia autoritaria como su propio nombre indica es donde el/los adulto/s  ejercen la autoridad sobre los niños, a través del poder y la experiencia. Este rol puede ser desempeñado por el papá, la mamá o ambos. La motivación es el miedo al castigo, a la no obtención de una recompensa o el cariño de los padres o la retirada del mismo. Este modelo tiene una estructura jerarquizada vertical donde los adultos estaría arriba y los niños abajo.

La familia responsable- democrática  Donde todos los miembros de la familia tienen los mismos derechos y deberes, teniendo en cuenta el rol y las capacidades de cada uno.

Los adultos tienen la obligación de poner límites, enseñar normas de convivencia, acompañar en los aprendizajes. Los niños aprenden límites y normas a través del respeto, la comunicación y la práctica.

Hay muchas personas que creen que la crianza respetuosa, las pedagogías alternativas, la locas de la teta… es dejar a los niños en libertad, sin normas, ni control. Dejando toda la responsabilidad de sus actos a los niños sin enseñar, guiar y acompañar. Y NADA MÁS LEJOS DE  LA REALIDAD.

Se enseña pero con respeto, se guía pero con respeto, se acompaña pero con respeto. ¿Respeto a qué? A sus necesidades, ritmos de desarrollo, capacidades, gustos e intereses.

Es una creencia errónea ya que la crianza de verdad es la que enseña a través del cariño, la observación y la empatía las herramientas para desenvolverse y vivir en colectividad.

El niño aprende a relacionarse con los demás a través del control externo al principio para terminar relacionándose desde su propio autocontrol.

Donde las normas no se imponen por medios no respetuosos (premios, castigos, chantajes, manipulaciones…) sino con acompañamiento y recursos para que los propios niños las interioricen de forma natural en situaciones reales.

La jerarquía es horizontal donde nadie es más que nadie y todos cumplen su papel y respetan a los demás integrantes de la familia.

NO ES AUTORITARISMO marcar límites claros y definidos.

NO ES AUTORITARISMO marcar normas de convivencia, beneficiosas para todos.

NO ES AUTORITARISMO explicar el por qué no se puede o no se debe hacer algo que pueda perjudicar o dañar a uno mismo o a los demás.

NO ES AUTORITARISMO dar libertad de acción y movimiento respetando a los demás.

NO ES AUTORITARISMO escuchar al que tienes enfrente, respetar su forma de pensar y actuar siempre que se respete a los demás.

NO ES AUTORITARISMO impedir que se haga daño a él mismo, a los demás y al entorno.

NO ES AUTORITARISMO pensar que no siempre se tiene la razón y reconocerlo.

NO ES AUTORITARISMO pedir perdón.

NO ES AUTORITARISMO pensar que los demás, aunque piensen diferente a ti, pueden no estás equivocados.

 

Cristina Núñez

circulocristina

¿Qué significa acompañar a un niño en su aprendizaje y desarrollo?

Cuando hablamos de crianza utilizamos mucho la palabra acompañar al niño en su desarrollo, en sus aprendizajes en sus experiencias. Pero muchas veces no se concreta lo que significa la palabra acompañar, en cada situación puede significar cosas diferentes. Voy a explicaros que significa para mi la palabra acompañar, para ayudaros a clarificar y definir lo que es.

Acompañar es dar la seguridad necesaria a tu hijo, para experimentar cosas nuevas, para emprender nuevos retos, para que sienta la tranquilidad que nada malo le va a suceder.

Sentir seguridad para estar seguro de uno mismo.


Acompañar es dejar espacio para explorar, experimentar y decidir. 

Para que tome sus propias decisiones e indague es sus propias motivaciones.

Para que aprenda y descubra a su manera y a su ritmo el mundo que le rodea.

Para que tenga criterio propio y no sea un persona manipulable.

Para darle la oportunidad de aprender por él mismo.


Acompañar es confiar en sus posibilidades y capacidades.

Para que llegue a conocer sus capacidades, lo que quiere hacer, lo que le gusta hacer y lo que le hace feliz.

Para que se sienta capaz de lograr todo aquello que se proponga, sin juzgarle cuando se equivoque.


Acompañar es guiar sin dirigir.

Sin decir constantemente que, como y cuando tiene que hacer las cosas.

Dejando que tome la iniciativa, ayudando a que aprenda pero no haciéndolo por él. Permitiendo que se equivoque y vuelva a intentarlo.


Acompañar es interrumpir y corregir lo menos posible

Necesita espacio y tiempo para aprender, cada aprendizaje tiene un proceso y un tiempo.

Si le corregimos constantemente no será capaz de darse cuenta por él mismo y no sabrá hacerlo cuando no tenga alguien al lado para hacerlo por él. Crecerá siendo inseguro en su capacidad de hacer.


Acompañar es ser punto de referencia en la distancia

Que sepa que si hay una situación que no pueda resolver por el mismo, tú estarás ahí para echarle una mano.

Según vaya creciendo la distancia deberá ser mayor pero siempre debe saber que estarás ahí para cuando te necesite, de forma incondicional.


Acompañar es confiar en otros para que acompañen

El entorno social, familia, escuela, amigos… también son importantes en su desarrollo y aprendizaje.

Tenemos que confiar que no sólo nosotros podemos enseñarle cosas, debe aprender de todo su entorno social.


Acompañar es implicarse en sus juegos, actividades y aficiones

Respetando sus gustos y sus decisiones aunque sepamos que se puede o se va a equivocar.

Nosotros por experiencia sabemos más cosas, debemos dar la oportunidad de que lo aprenda por si mismo.


Acompañar es jugar con él y jugar con sus reglas

Pasar tiempo con tu hijo no es pasar tiempo junto a tu hijo, cada uno en una actividad diferente.

Recuerda la niña que fuiste y déjala que te ayude a estrechar la relación con tu hijo.

Si jugáis juntos debes amoldarte a sus reglas. Es su juego.


Acompañar es andar el camino que él elija, junto a él, respetando sus decisiones.

No podemos pretender que viva la vida que nosotros queremos, o hacer lo que nosotros no pudimos realizar.

Tu hijo es una persona diferente a ti, con gustos, intereses y sueños diferentes.

Ayúdale a que encuentre su camino, no le obligues a andar por el tuyo


Acompañar es no forzar aprendizajes, juzgar e infravalorar

No hay que obligarlo o castigarle por no hacer lo que se supone que tiene que hacer si no está preparado para ello.

No podemos etiquetarlo como inútil o tonto. Ni infravalorar sus pequeños logros o sus intentos por superarse aunque no se acerque al resultado adecuado. Todos necesitamos intentar varias veces hacer algo nuevo para controlar y lograr buenos resultados.


Acompañar es poner límites

Dar libertad y oportunidad de explorar y aprender no significa que pueda hacer lo que quiera cuando quiera.

Tiene que aprender a respetar a los demás, al entorno y a él mismo.

Es importante tener claros los límites para ti y para él


Espero haberte clarificado un poco lo que significa la palabra acompañar en algo tan complicado como la crianza de un hijo.

Cristina Núñez

circulocristina

Para los niños todo es un juego

Y cuando digo que para los niños todo, quiero decir TODO. No sólo cuando no hay otra cosa que hacer o en el parque, o en la piscina, o en una ludoteca o cuando nos viene bien a los adultos.

En los lugares que menos queremos o necesitamos, sobre todo si es un lugar ajeno y no explorado por el niño se presenta ante sus ojos como una oportunidad de explorar, tocar y aprender.

Cuanto más pequeño es tu hijo menos capacidad tiene para distinguir y controlar con que puede jugar y con que no, donde puede jugar y donde no debe jugar.

Tu hijo no entiende el mundo de los mayores, no lo ve con los ojos que tu lo ves. Los niños sólo tienen un objetivo en mente: Jugar, explorar, divertirse y aprender.

Cuando le llevas a un lugar donde no se puede jugar o no se debe jugar se crea un conflicto con sus necesidades e impulsos exploratorios y se crea un problema. Queremos que se comporte como un adulto: sentado, formal y sin hacer ruido.

Y eso es pedir peras a un olmo: es prácticamente imposible. Y para conseguir que se comporten “correctamente” (según las normas sociales que hay en ese espacio) desplegamos todos los recursos a nuestro alcance para inhibir el impulso de jugar.

El banco, el supermercado, la biblioteca, el restaurante… o cualquier espacio público de “mayores” suelen ser lugares aburridos donde no se puede hacer casi de nada: ni tocar, ni correr, ni hablar alto, por ejemplo. No se puede hacer nada de lo que le gusta hacer a un niño, no se puede hacer nada de lo que necesita un niño.

Esta es la palabra clave: NECESITA. Sí vemos el juego como una necesidad y no como un capricho estaremos en disposición de entender y buscar soluciones para cubrir esa necesidad.

SOLUCIÓN 1: NO LLEVES AL NIÑO

No le expongas a un ambiente o espacio donde no se puede jugar. Si tienes la oportunidad deja a tu hijo en un lugar adecuado para él y sus necesidades.

SOLUCIÓN 2: SE PREVISOR

 En el caso que no te quede otra opción de llevar a tu hijo contigo, se previsor con la situación que se va a desarrollar.

Si es mayorcito, explícale donde vais, que va a pasar y como esperas y necesitas que se comporte. Puede que funcione o no, dependerá de su nivel de desarrollo, de lo cansado que esté y de muchos factores más que se escapan de nuestro control.

Lleva algún juguete o material  y si es posible que lo elija el mismo. Llevar en el bolso una libreta y lápices de colores suele salvar algunas de estas situaciones si se presentan de forma inesperada.

Si no puede resistir la necesidad de correr, saltar, tocar, hablar alto… no le riñas entiende que él no ha pedido estar ahí, que es algo ajeno a el que no entiende ni necesita.

Busca la mejor solución para tu hijo, que como le conoces bien estoy segura que la encontrarás.

Cristina Núñez

circulocristina

Como ser efectivo al implantar una nueva rutina

Tu hijo crece día a día y con su desarrollo y madurez cambian sus necesidades y por lo tanto se hace imprescindible ajustar nuestras actividades diarias para dar a tu hijo lo que necesita en cada momento.

Es evidente que las necesidades de un bebe no son las mismas que las de un niño de 2 años. Cada salto evolutivo suele ser una fuente de conflictos y un estrés para las familias, ya que lo que antes funcionaba a la perfección, de un día para otro, ya no es efectivo.

Muchas veces no sabemos qué o como adaptarnos a las nuevas circunstancias para que todo vuelva a ir rodado.

Hoy queremos darte algunas indicaciones para que logres introducir cambios, logrando los objetivos que te hayas marcado.

1 NO PONGAS TODO PATAS ARRIBA

Introducir cambios en una rutina o en la vida en general, sea de un adulto o de un niño tiene un coste.

Si el coste es muy alto porque hay muchas cosas nuevas que hay que hacer de forma consciente, supone un gran esfuerzo e inconscientemente nos bloqueamos y nos resistimos a esos cambios, con lo que tenemos muchas probabilidades de fracasar.

Los cambios hay que introducirlos de poco en poco, mejor de uno en uno si es posible. Observando y evaluando si son positivos y si funcionan. Ajustándolos o cambiándolos si no funcionan.

2. PERDONA Y PERDÓNATE LOS ERRORES

Por la educación que hemos recibido, en general, tendemos a resaltar y dar importancia sólo a los errores que se comete, pasando por alto todos los logros obtenidos.

Es muy importante que seas consciente de los aciertos y logros , por pequeños que sean. Incluso el intento de hacer las cosas debe ser valorado.

No quedarse anclada en los errores  que cometes o que comete tu hij@ es indispensable para que os sintáis validos y capaces.

Tu hij@ debe sentir que es capaz, que sienta que confías en él y para ello primero tienes que perdonarte y perdonar los despistes y errores,  nadie es perfecto!!! NADIE!!!

3. BUSCA LA FORMA DE SER PERSEVERANTE

Este es el secreto para introducir de forma satisfactoria cambios en la rutina diaria.

Tienes que encontrar la forma de recordaros y motivaros en cada cosa nueva que tenéis que hacer.

Tienes que encontrar vuestro método particular y especial, el que os funcione a vosotros, el que os guste y os motive.

 

Cristina Núñez

circulocristina

 

 

3 cosas que ayudarán a tu hijo en su actividad más importante

El juego tiene que ser una actividad placentera

Jugar es cosa de niños y con esta afirmación muchas veces tenemos la impresión que es algo banal, algo que los niños hacen porque sí, sin entender ni profundizar en la importancia que tiene para su aprendizaje y desarrollo.

Ellos lo sienten como una necesidad , como un impulso irresistible que muchas veces desde nuestra perspectiva de adulto no entendemos o nos viene mal que el niño juegue con todo y en todo momento

Y además, para que el juego cubra la necesidad de tu hijo y cumpla con su objetivo de que aprenda debe ser una actividad placentera para que sea efectivo en su función

Pintarse la cara es divertido... a vecesPintarse la cara es divertido… a veces

Está demostrado científicamente que todo lo que nos gusta, nos apasiona, nos emociona y/o nos divierte lo aprendemos antes, más y mejor.

El juego es la mayor y la mejor herramienta que tiene un niño para aprender como funciona el mundo, yo me atrevería a decir que la única, como nos relacionamos con personas, animales y cosas, que le gusta y que no, que es capaz de hacer, que esta preparado para aprender, hasta donde puede llegar…

El mundo adulto tenemos la obligación de facilitar que el juego sea una actividad placentera de la que el niño pueda sacar el mayor rendimiento posible.

A continuación te muestro 3 cosas que tienes que tener en cuenta para ayudar a tu hijo en su actividad más importante: JUGAR

1. EL LUGAR DEBE SER VARIADO

Sin bien es cierto que los niños juegan en cualquier lugar y cualquier lugar es susceptible de convertirse en un lugar de juego, ya sea el banco, el supermercado o cualquier sitio en el que se encuentre y que no siempre nos viene bien.

El sitio debe ser variado. En casa y  los lugares que frecuente deben ser los máximos posibles. Debemos facilitar diferentes escenarios donde tu hijo pueda jugar, interactuar ayudando a su desarrollo psicomotor, cognitivo y social.

El espacio debe ser adecuado. Con mobiliario y un espacio adecuado facilitaremos mucho su desarrollo. Los niños sobre todo juegan en casa ¿cómo puedes ayudarle a que su espacio de juego sea más adecuado a sus necesidades?

Si llevas a tu hijo a un lugar donde no se puede o no se debe jugar, el juego se convertirá en conflicto y acarreará más problemas que beneficios.

Ejemplos de lugares cotidianos donde se debe y se tiene que jugar.

2. EL LUGAR DEBE SER AGRADABLE Y ATRACTIVO

Los colores, los materiales, la distribución de los mismos debe invitar más si cabe a tocar, a manejar, a interactuar con ellos (veo, siento, actuo)

Un espacio ordenado y preparado al gusto de tu hijo será beneficioso

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3.EL LUGAR DEBE SER OPERATIVO

El espacio debe facilitar la interacción. Para jugar hay que coger, poner, quitar, cambiar de lugar, apilar, unir, golpear, esparcir… Los juegos, juguetes y materiales deben estar accesibles, ordenados e identificados o a la vista del niño y adecuados para su función: experimentar con ellos.

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Sobre cómo deben ser los espacios de juego, sobre todo en Navidad, hablaremos con más detenimiento y profundidad en el seminario:

Cristina Núñez

circulocristina

No me dejes llorar

Mucho se ha escrito sobre si hay que dejar llorar o no a los bebes o a los niños. Hay grandes defensores de no atender el llanto del bebe y grandes detractores que aconsejan atender y consolar.

Cada uno tenemos formado nuestra propia opinión en base a nuestros conocimientos, experiencias y recuerdos. Y partiendo desde esa opinión actuamos en consecuencia, muchas veces sin reflexionar o valorar la situación.

Un bebe al nacer y durante mucho tiempo (hasta que adquiere el lenguaje y la capacidad de comunicarse) sólo tiene una forma de comunicarse: el llanto.

Con el llanto el bebe nos esa diciendo que tiene una necesidad, ellos ni siquiera saben el que, sólo saben que no se encuentran bien y espera que otros (el cuidador) les ayude a encontrarse bien, a conseguir el equilibrio (homeostasis). Sólo por esa razón reclaman nuestra atención y nuestros cuidados, para que cumplamos con nuestro papel: cuidar por la supervivencia del bebe.

Dejar llorar aparentemente parece que funciona, tarde o temprano el bebe se adaptará a la nueva situación (dormir solo por ejemplo) o por agotamiento, dejará de llorar.

Parece que funciona, pero en ese proceso de adaptación ¿qué precio está pagando? ¿qué es lo que realmente está aprendiendo? ¿ayuda a su desarrollo? ¿qué consecuencias tendrá en el futuro?

Veamos:

Los bebes o los niños lloran por que tienen una necesidad (hambre, frio, dolor, contacto, miedo, sueño…) o quieren exteriorizar una emoción y no saben cómo.

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Intentemos ponernos en su lugar: Tengo hambre pero no tengo posibilidad de obtener comida por mí misma, no tengo dinero y estoy lejos de casa. Pido prestado a las personas que tengo a mi alrededor, personas que me quieren que me conocen pero no obtengo respuesta.

Después de muchos intentos, estoy cansada y dejo de pedir ¿Qué he aprendido? que así no solucionaré mi problema y me siento desilusionada por que las personas que conozco y aprecio no me han ayudado cuando lo he necesitado.

¿He cubierto mi necesidad? NO

¿Los demás creen que ya estoy bien por qué he dejado de pedir? SI

Lo más importante que aprendo en esta situación es que mis necesidades no importan porque nadie hace nada por ayudarme, que no les interesan, si mis necesidades no importan yo no importo, que no tengo la capacidad y merezco que los demás hagan cosas por mí.

¿cuál es la última consecuencia? que la próxima vez que necesite algo no lo pediré, ¿para qué? si no voy a conseguir nada, si no es importante, si no lo merezco.

Si esta situación se repite muchas veces mi autoestima se sentirá seriamente dañada y será difícil que vuelva a tener un buen estado.

No voy a entrar a valorar ni describir que es lo que pasa en el cerebro en estas situaciones, que le ocurre si no se cubren las necesidades. Si quieres saber que ocurre puedes leer este artículo:

Explicación científica, cómo reacciona el cerebro y sus consecuencias al dejar llorar a un bebé

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Otra reflexión que hago es: Sí cuando veo a llorar a otro adulto de mi familia o mi círculo de amigos, incluso sólo conocido, me preocupo , le intento ayudar y si no puedo hacer nada al menos le consuelo y acompaño, ¿por qué no lo hago con un niño, con mi niño? ¿Por qué vemos tan normal no atenderlo ni consolarlo? ¿tiene menos derechos? ¿se lo merecen menos? ¿o lo necesitan más?

REFLEXIONEMOS.

Si quieres puedes dejar tu comentario, en esta página, sobre este tema o déjarnos un mensaje en facebook o twitter.

Cristina Núñez

circulocristina

Vísteme despacio que tengo prisa

“Vísteme despacio que tengo prisa” dice siempre mi madre cuando hay poco tiempo y muchas cosas que hacer.

Cuando intentamos hacer las cosas rápido cometemos errores o surgen imprevistos que no tenemos tiempo de afrontar, nos frustramos porque “no llegamos” y eso nos altera.

Cada cosa tiene su ritmo, su tiempo, su proceso. No podemos pretender que la lavadora termine antes, si adelantamos el programa por que no nos da tiempo a tender antes de salir de casa, seguramente no obtengamos ropa limpia.   Y tengamos que volver a lavar. ¿Hemos ganado tiempo? ¿el resultado ha sido bueno?

Y además la lavadora sufre porque tiene que hacer doble trabajo. Sé que eres inteligente y que has entendido que la lavadora es una metáfora de como funciona un niño.

Cada niño viene con su programa de lavado (aprendizaje) y al igual que las lavadoras hay que saber cual son las instrucciones de uso.

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El problema está que en el paritorio no te dan un libro de como y cuando hacer las cosas con el bebe que acaba de llegar.

Tenemos que aprender a observar y a interpretar las señales que nos manda el niño para criarle de forma adecuada.

También podemos informarnos y formarnos para esta labor, no siempre gratificante, para llegar a nuestras propias conclusiones que cual es la mejor forma de criar a nuestros cachorros.

Dependiendo de la marca y modelo de cada lavadora, ésta funciona de una manera u otra. No lo podemos cambiar, viene así de fábrica. Lo que si podemos hacer es usarla de forma adecuada, utilizar un buen detergente y suavizante para que el resultado sea mejor.

Si entendemos que los niños tienen un ritmo de desarrollo y un modo de aprender (particular en cada caso) podremos ayudarles a convertirse en adultos independientes, capaces y felices. Disfrutando del proceso y viviéndolo desde nuestra propia felicidad.

Estamos preparando un seminario donde te hablaremos de este tema y te daremos herramientas para lograr que tus hijos se conviertan en adultos sanos y que tu no pierdas “la cordura” en el proceso.

Te recomiendo que estés atento/a al boletín de Renovatio donde recibirás más información al respecto.

Si aún no lo recibes, puedes inscribirte aquí

Cristina Núñez

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Los cimientos para la construcción de una buena vida

Como padres y educadores queremos los mejor para los niños, queremos que tengan una buena vida, un buen trabajo, que sean buenas personas y sobre todas las cosas: queremos que sean felices.

Para ayudarles en esta difícil tarea les enseñamos que la vida es esfuerzo y perseverancia. Les apuntamos a clases de idiomas, apoyo al estudio, les pagamos la universidad… porqué queremos lo mejor para ellos.

Entendemos que la escuela desde su ciclo de primaria es vital para que sean “alguien” en la vida

Pero quizá ya sea tarde, quizá hubiera sido más fácil y certera nuestra aportación si hubiéramos tenido más en cuenta la etapa más vital de sus vidas: la primera infancia.

Entre los 0 y los 6 años se crean las bases para futuros aprendizajes, se forma su personalidad, su percepción de la vida, de los demás y de si mismos, su cerebro se desarrolla a un ritmo que jamás volverá a tener.

“los primeros años son un compendio concentrado en el que el cerebro establece conexiones a la mayor velocidad de crecimiento que jamás volverá a alcanzar. ¡Duplica su tamaño!

Eduard Punset.

Si importante es la etapa hasta los 6 años, más vital es la etapa hasta los 2 años. En esta ilustración se aprecia el ritmo de desarrollo y la complejidad de las conexiones neuronales.

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En esta otra vemos el gráfico del desarrollo de algunas funciones vitales para el ser humano como las funciones cognitivas o el lenguaje. se aprecia como la tendencia de desarrollo ascendente empieza a decaer a partir de los 2 años.

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¿Somos conscientes de la importancia de esta etapa para el resto de la vida de un niño?

¿Hacemos todo lo necesario y posible para que el niño desarrolle al máximo todos sus potenciales?

 

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Cristina Núñez

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