La necesidad de ser consciente

En algún post te hemos hablado de las necesidades de los niños y la forma de mejorar en nuestra faceta como educadores.

He llegado a la conclusión que una de las mejores formas de mejorar en el ámbito de la educación o de la vida o de lo que sea, es ser consciente de lo que nos rodea, de los objetivos que nos ponemos y de lo que hacemos para conseguirlo.

Para ser consciente de lo que nos rodea sólo hay que pararse y mirar, mirar con atención y la mente abierta.

Para ser consciente de los objetivos que nos ponemos necesitamos pararnos y reflexionar, hacernos preguntas, meditar que es lo que realmente queremos.

Para ser consciente de lo que hacemos para conseguirlo tenemos que observarnos y evaluar si lo que hacemos nos acerca o nos aleja del objetivo.

Para ser consciente tenemos que  parar y ver si hacia donde nos lleva la corriente, la sociedad, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra forma de pensar, sentir, actuar… realmente nos lleva hacia la meta que nos hemos trazado.

Todo esto que os he contado puede valer para cualquier ámbito de la vida, pero para la educación de los niños es mucho más importante ser conscientes de nuestra forma de educar, porque lo hacemos de esa forma y no de otra, y si es mejorable.

Hay que tener en cuenta que en la forma en que educamos está latente la forma en que nos educaron, nos trataron, nos mimaron… aunque no lo recordemos. La forma que tenemos de ver la vida y afrontarla también es decisiva en la forma que tienen nuestras actitudes.

¿Eres consciente de tu forma de educar? ¿Eres consciente de lo que haces y dices a a los niños? ¿Alguna vez te lo has planteado? Te invito a que reflexiones sobre ello, a que escribas en un papel cuál son tus metas en la educación de tus hijos y que estás haciendo para conseguirlo.

Para más información pincha en la imagen

 

Cristina Núñez

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Que no es autoritarismo

Hace unos días escribía una estrada para describir que es autoritarismo. Hoy quiero hablarte sobre lo que parece autoritarismo y no lo es.

Existen muchas formas de clasificar los estilos de crianza, uno de ellos tiene en cuenta la relación de los miembros de la familia, la jerarquía existente.

La familia permisiva es cuando la mama y/o el papa no ejercen control sobre los hijos, no ponen ningún tipo de límites o normas. Si que hay un cierto interés mal entendido por cumplir todos los deseos del niño. Este modelo tiene una estructura jerarquizada vertical donde los niños estarían arriba ejerciendo el control y los adultos abajo.

La familia autoritaria como su propio nombre indica es donde el/los adulto/s  ejercen la autoridad sobre los niños, a través del poder y la experiencia. Este rol puede ser desempeñado por el papá, la mamá o ambos. La motivación es el miedo al castigo, a la no obtención de una recompensa o el cariño de los padres o la retirada del mismo. Este modelo tiene una estructura jerarquizada vertical donde los adultos estaría arriba y los niños abajo.

La familia responsable- democrática  Donde todos los miembros de la familia tienen los mismos derechos y deberes, teniendo en cuenta el rol y las capacidades de cada uno.

Los adultos tienen la obligación de poner límites, enseñar normas de convivencia, acompañar en los aprendizajes. Los niños aprenden límites y normas a través del respeto, la comunicación y la práctica.

Hay muchas personas que creen que la crianza respetuosa, las pedagogías alternativas, la locas de la teta… es dejar a los niños en libertad, sin normas, ni control. Dejando toda la responsabilidad de sus actos a los niños sin enseñar, guiar y acompañar. Y NADA MÁS LEJOS DE  LA REALIDAD.

Se enseña pero con respeto, se guía pero con respeto, se acompaña pero con respeto. ¿Respeto a qué? A sus necesidades, ritmos de desarrollo, capacidades, gustos e intereses.

Es una creencia errónea ya que la crianza de verdad es la que enseña a través del cariño, la observación y la empatía las herramientas para desenvolverse y vivir en colectividad.

El niño aprende a relacionarse con los demás a través del control externo al principio para terminar relacionándose desde su propio autocontrol.

Donde las normas no se imponen por medios no respetuosos (premios, castigos, chantajes, manipulaciones…) sino con acompañamiento y recursos para que los propios niños las interioricen de forma natural en situaciones reales.

La jerarquía es horizontal donde nadie es más que nadie y todos cumplen su papel y respetan a los demás integrantes de la familia.

NO ES AUTORITARISMO marcar límites claros y definidos.

NO ES AUTORITARISMO marcar normas de convivencia, beneficiosas para todos.

NO ES AUTORITARISMO explicar el por qué no se puede o no se debe hacer algo que pueda perjudicar o dañar a uno mismo o a los demás.

NO ES AUTORITARISMO dar libertad de acción y movimiento respetando a los demás.

NO ES AUTORITARISMO escuchar al que tienes enfrente, respetar su forma de pensar y actuar siempre que se respete a los demás.

NO ES AUTORITARISMO impedir que se haga daño a él mismo, a los demás y al entorno.

NO ES AUTORITARISMO pensar que no siempre se tiene la razón y reconocerlo.

NO ES AUTORITARISMO pedir perdón.

NO ES AUTORITARISMO pensar que los demás, aunque piensen diferente a ti, pueden no estás equivocados.

 

Cristina Núñez

circulocristina

los 4 pilares de la crianza respetuosa

Según la UNESCO hay 4 pilares en educación:

 

Los cuales fueron eje principal en la primera formación que lanzamos en Renovatio.

También son 4 los pilares que consideramos más importantes en la crianza respetuosa, fundamentales para conseguir una educación sana y efectiva para los niños con el acompañamiento y la guía por parte del adulto como su actividad y propósito principal.

Hay muchas cosas que hay que tener en cuenta a la hora de educar a un niño de ahí su complejidad de esta ardua tarea. Criar a un niño no es algo mecánico que cuando dominas la técnica todo es mucho más simple y fácil.

Educar a un niño es una actividad cambiante, a la que hay que adaptarse constantemente ya que cambia dependiendo de cada niño, de cada etapa de desarrollo, de cada día y de cada hora del día.

Para poder afrontar este gran reto te mostramos los 4 pilares que tienes que tener en consideración y siempre presentes para educar de forma respetuosa.

1.- AUTOCONOCIMIENTO

Conocerse a uno mismo es importantísimo, yo diría que esencial para andar por la vida y estás son las razones para pensar así:

  • Para saber lo que necesito
  • Para saber cubrir esas necesidades y estás sana y fuerte para criar a mi hijo
  • Para saber lo que soy capaz de hacer y lo que necesito y puedo aprender
  • Para saber cuales son mis limitaciones, aceptarlas y que no se conviertan en una carga
  • Para saber que cosas puedo hacer de forma más efectiva y eficiente
  • Para saber afrontar miedos e inseguridades
  • Para saber gestionar mis emociones
  • Para ser empático
  • Para confiar en mi misma, ser proactiva y tener una autoestima sana
  • Para empoderarme en todas las facetas de mi vida sobre todo en la de madre
  • y así un largo etc…

2.- OBSERVACIÓN

Muchas veces hemos dicho que un niño no viene con un manual de instrucciones debajo del brazo, el propio niño es el manual.

Él es quien tiene y nos proporciona toda la información necesaria para acompañarle y guiarle en su desarrollo y sus aprendizajes.

Obtendremos toda la info que necesitamos si observamos con un poco de detenimiento, sin prejuicios, sin culpabilizar  y con empatia.

3.- EMPATÍA

Mucho tiene que ver con el punto anterior. Observar desde la empatía, desde otro punto de vista, desde su punto de vista para entender comportamientos y necesidades que desde la perspectiva de adulto no tienen ningún sentido, no entendemos y en consecuencia penalizamos para intentar extinguirlo.

Sí somos capaces de entender que los niños no se comportan así por capricho si no por necesidad, que sus comportamientos, en muchas ocasiones es su forma de comunicarse con nosotros, si miramos desde sus ojos entenderemos que no quieres fastidiar, manipular o ponernos a prueba.

Entenderemos que que tienes otras necesidades diferentes a las nuestras y podremos ayudarles de forma más efectiva.

4.- COMUNICACIÓN

El mayor, más rico y complejo vehículo para transmitir necesidades, conocimientos, emociones, para estrechar lazos, para demostrar amor , es la comunicación. La verbal y la no verbal.

La comunicación es un herramienta maravillosa y efectiva si la sabemos utilizar de forma respetuosa y asertiva.

De estos 4 pilares de la crianza respetuosa tratamos y profundizamos en el libro: Crianza respetuosa en la práctica.

 

Cristina Núñez

circulocristina

¿Qué significa acompañar a un niño en su aprendizaje y desarrollo?

Cuando hablamos de crianza utilizamos mucho la palabra acompañar al niño en su desarrollo, en sus aprendizajes en sus experiencias. Pero muchas veces no se concreta lo que significa la palabra acompañar, en cada situación puede significar cosas diferentes. Voy a explicaros que significa para mi la palabra acompañar, para ayudaros a clarificar y definir lo que es.

Acompañar es dar la seguridad necesaria a tu hijo, para experimentar cosas nuevas, para emprender nuevos retos, para que sienta la tranquilidad que nada malo le va a suceder.

Sentir seguridad para estar seguro de uno mismo.


Acompañar es dejar espacio para explorar, experimentar y decidir. 

Para que tome sus propias decisiones e indague es sus propias motivaciones.

Para que aprenda y descubra a su manera y a su ritmo el mundo que le rodea.

Para que tenga criterio propio y no sea un persona manipulable.

Para darle la oportunidad de aprender por él mismo.


Acompañar es confiar en sus posibilidades y capacidades.

Para que llegue a conocer sus capacidades, lo que quiere hacer, lo que le gusta hacer y lo que le hace feliz.

Para que se sienta capaz de lograr todo aquello que se proponga, sin juzgarle cuando se equivoque.


Acompañar es guiar sin dirigir.

Sin decir constantemente que, como y cuando tiene que hacer las cosas.

Dejando que tome la iniciativa, ayudando a que aprenda pero no haciéndolo por él. Permitiendo que se equivoque y vuelva a intentarlo.


Acompañar es interrumpir y corregir lo menos posible

Necesita espacio y tiempo para aprender, cada aprendizaje tiene un proceso y un tiempo.

Si le corregimos constantemente no será capaz de darse cuenta por él mismo y no sabrá hacerlo cuando no tenga alguien al lado para hacerlo por él. Crecerá siendo inseguro en su capacidad de hacer.


Acompañar es ser punto de referencia en la distancia

Que sepa que si hay una situación que no pueda resolver por el mismo, tú estarás ahí para echarle una mano.

Según vaya creciendo la distancia deberá ser mayor pero siempre debe saber que estarás ahí para cuando te necesite, de forma incondicional.


Acompañar es confiar en otros para que acompañen

El entorno social, familia, escuela, amigos… también son importantes en su desarrollo y aprendizaje.

Tenemos que confiar que no sólo nosotros podemos enseñarle cosas, debe aprender de todo su entorno social.


Acompañar es implicarse en sus juegos, actividades y aficiones

Respetando sus gustos y sus decisiones aunque sepamos que se puede o se va a equivocar.

Nosotros por experiencia sabemos más cosas, debemos dar la oportunidad de que lo aprenda por si mismo.


Acompañar es jugar con él y jugar con sus reglas

Pasar tiempo con tu hijo no es pasar tiempo junto a tu hijo, cada uno en una actividad diferente.

Recuerda la niña que fuiste y déjala que te ayude a estrechar la relación con tu hijo.

Si jugáis juntos debes amoldarte a sus reglas. Es su juego.


Acompañar es andar el camino que él elija, junto a él, respetando sus decisiones.

No podemos pretender que viva la vida que nosotros queremos, o hacer lo que nosotros no pudimos realizar.

Tu hijo es una persona diferente a ti, con gustos, intereses y sueños diferentes.

Ayúdale a que encuentre su camino, no le obligues a andar por el tuyo


Acompañar es no forzar aprendizajes, juzgar e infravalorar

No hay que obligarlo o castigarle por no hacer lo que se supone que tiene que hacer si no está preparado para ello.

No podemos etiquetarlo como inútil o tonto. Ni infravalorar sus pequeños logros o sus intentos por superarse aunque no se acerque al resultado adecuado. Todos necesitamos intentar varias veces hacer algo nuevo para controlar y lograr buenos resultados.


Acompañar es poner límites

Dar libertad y oportunidad de explorar y aprender no significa que pueda hacer lo que quiera cuando quiera.

Tiene que aprender a respetar a los demás, al entorno y a él mismo.

Es importante tener claros los límites para ti y para él


Espero haberte clarificado un poco lo que significa la palabra acompañar en algo tan complicado como la crianza de un hijo.

Cristina Núñez

circulocristina

Hacer tribu para criar

Y para aprender a criar también se necesita, yo diría que es indispensable.

Es necesario crear una red de apoyo, aunque sea en la distancia para conectar con personas afines y obtener ayuda en la crianza de los hijos.

Antes de existir internet se buscaban personas de la misma ciudad, que estuvieran en nuestra misma situación para aprender, intercambiar ideas y experiencias.

Solían ser grupos reducidos ya que encontrar personas con los mismos objetivos, inquietudes con las que conectar no es fácil.

Gracias a las redes sociales es más sencillo y efectivo conocer personas dispuestas a acompañarte en la crianza.

Además el efecto se multiplica, al tener la oportunidad de conocer a personas a través de otras personas, creando una gran tribu virtual.

Eso mismo nos ha ocurrido con la familia de la Pedagogía Blanca, en sus cursos, formaciones, foros y grupos conectas con personas que a su vez te facilitan conocer a otras multiplicando el efecto.

Si que es cierto que lo ideal es poder conocer, hablar y relacionarse de tu a tu, en persona donde las relaciones se vuelven más estrechas y especiales.

Pero dado que esas oportunidades son escasas tenemos que recurrir al mundo virtual para encontrar comprensión, formación y acompañamiento.

Siempre digo que Renovatio es hija de la Pedagogía Blanca y gracias a ella hemos encontrado a grandes profesionales y expertos que muchas ocasiones se convierten en amigos y compañeros de viaje.

Para poder compartir nuestra tribu contigo y que tú también puedas ampliar tu círculo hemos estamos preparando un EVENTO ONLINE GRATUITO  con más de 25 expertos en distintas disciplinas de la crianza respetuosa que nos aportarán sus conocimientos y experiencias.

Si quieres conocer a los expertos que nos acompañarán en las jornadas pincha en la imagen y si quieres suscribirte para recibir toda la información y todos los detalles pincha aquí

Cristina Núñez

circulocristina

Para los niños todo es un juego

Y cuando digo que para los niños todo, quiero decir TODO. No sólo cuando no hay otra cosa que hacer o en el parque, o en la piscina, o en una ludoteca o cuando nos viene bien a los adultos.

En los lugares que menos queremos o necesitamos, sobre todo si es un lugar ajeno y no explorado por el niño se presenta ante sus ojos como una oportunidad de explorar, tocar y aprender.

Cuanto más pequeño es tu hijo menos capacidad tiene para distinguir y controlar con que puede jugar y con que no, donde puede jugar y donde no debe jugar.

Tu hijo no entiende el mundo de los mayores, no lo ve con los ojos que tu lo ves. Los niños sólo tienen un objetivo en mente: Jugar, explorar, divertirse y aprender.

Cuando le llevas a un lugar donde no se puede jugar o no se debe jugar se crea un conflicto con sus necesidades e impulsos exploratorios y se crea un problema. Queremos que se comporte como un adulto: sentado, formal y sin hacer ruido.

Y eso es pedir peras a un olmo: es prácticamente imposible. Y para conseguir que se comporten “correctamente” (según las normas sociales que hay en ese espacio) desplegamos todos los recursos a nuestro alcance para inhibir el impulso de jugar.

El banco, el supermercado, la biblioteca, el restaurante… o cualquier espacio público de “mayores” suelen ser lugares aburridos donde no se puede hacer casi de nada: ni tocar, ni correr, ni hablar alto, por ejemplo. No se puede hacer nada de lo que le gusta hacer a un niño, no se puede hacer nada de lo que necesita un niño.

Esta es la palabra clave: NECESITA. Sí vemos el juego como una necesidad y no como un capricho estaremos en disposición de entender y buscar soluciones para cubrir esa necesidad.

SOLUCIÓN 1: NO LLEVES AL NIÑO

No le expongas a un ambiente o espacio donde no se puede jugar. Si tienes la oportunidad deja a tu hijo en un lugar adecuado para él y sus necesidades.

SOLUCIÓN 2: SE PREVISOR

 En el caso que no te quede otra opción de llevar a tu hijo contigo, se previsor con la situación que se va a desarrollar.

Si es mayorcito, explícale donde vais, que va a pasar y como esperas y necesitas que se comporte. Puede que funcione o no, dependerá de su nivel de desarrollo, de lo cansado que esté y de muchos factores más que se escapan de nuestro control.

Lleva algún juguete o material  y si es posible que lo elija el mismo. Llevar en el bolso una libreta y lápices de colores suele salvar algunas de estas situaciones si se presentan de forma inesperada.

Si no puede resistir la necesidad de correr, saltar, tocar, hablar alto… no le riñas entiende que él no ha pedido estar ahí, que es algo ajeno a el que no entiende ni necesita.

Busca la mejor solución para tu hijo, que como le conoces bien estoy segura que la encontrarás.

Cristina Núñez

circulocristina

Como ser efectivo al implantar una nueva rutina

Tu hijo crece día a día y con su desarrollo y madurez cambian sus necesidades y por lo tanto se hace imprescindible ajustar nuestras actividades diarias para dar a tu hijo lo que necesita en cada momento.

Es evidente que las necesidades de un bebe no son las mismas que las de un niño de 2 años. Cada salto evolutivo suele ser una fuente de conflictos y un estrés para las familias, ya que lo que antes funcionaba a la perfección, de un día para otro, ya no es efectivo.

Muchas veces no sabemos qué o como adaptarnos a las nuevas circunstancias para que todo vuelva a ir rodado.

Hoy queremos darte algunas indicaciones para que logres introducir cambios, logrando los objetivos que te hayas marcado.

1 NO PONGAS TODO PATAS ARRIBA

Introducir cambios en una rutina o en la vida en general, sea de un adulto o de un niño tiene un coste.

Si el coste es muy alto porque hay muchas cosas nuevas que hay que hacer de forma consciente, supone un gran esfuerzo e inconscientemente nos bloqueamos y nos resistimos a esos cambios, con lo que tenemos muchas probabilidades de fracasar.

Los cambios hay que introducirlos de poco en poco, mejor de uno en uno si es posible. Observando y evaluando si son positivos y si funcionan. Ajustándolos o cambiándolos si no funcionan.

2. PERDONA Y PERDÓNATE LOS ERRORES

Por la educación que hemos recibido, en general, tendemos a resaltar y dar importancia sólo a los errores que se comete, pasando por alto todos los logros obtenidos.

Es muy importante que seas consciente de los aciertos y logros , por pequeños que sean. Incluso el intento de hacer las cosas debe ser valorado.

No quedarse anclada en los errores  que cometes o que comete tu hij@ es indispensable para que os sintáis validos y capaces.

Tu hij@ debe sentir que es capaz, que sienta que confías en él y para ello primero tienes que perdonarte y perdonar los despistes y errores,  nadie es perfecto!!! NADIE!!!

3. BUSCA LA FORMA DE SER PERSEVERANTE

Este es el secreto para introducir de forma satisfactoria cambios en la rutina diaria.

Tienes que encontrar la forma de recordaros y motivaros en cada cosa nueva que tenéis que hacer.

Tienes que encontrar vuestro método particular y especial, el que os funcione a vosotros, el que os guste y os motive.

 

Cristina Núñez

circulocristina

 

 

No me dejes llorar

Mucho se ha escrito sobre si hay que dejar llorar o no a los bebes o a los niños. Hay grandes defensores de no atender el llanto del bebe y grandes detractores que aconsejan atender y consolar.

Cada uno tenemos formado nuestra propia opinión en base a nuestros conocimientos, experiencias y recuerdos. Y partiendo desde esa opinión actuamos en consecuencia, muchas veces sin reflexionar o valorar la situación.

Un bebe al nacer y durante mucho tiempo (hasta que adquiere el lenguaje y la capacidad de comunicarse) sólo tiene una forma de comunicarse: el llanto.

Con el llanto el bebe nos esa diciendo que tiene una necesidad, ellos ni siquiera saben el que, sólo saben que no se encuentran bien y espera que otros (el cuidador) les ayude a encontrarse bien, a conseguir el equilibrio (homeostasis). Sólo por esa razón reclaman nuestra atención y nuestros cuidados, para que cumplamos con nuestro papel: cuidar por la supervivencia del bebe.

Dejar llorar aparentemente parece que funciona, tarde o temprano el bebe se adaptará a la nueva situación (dormir solo por ejemplo) o por agotamiento, dejará de llorar.

Parece que funciona, pero en ese proceso de adaptación ¿qué precio está pagando? ¿qué es lo que realmente está aprendiendo? ¿ayuda a su desarrollo? ¿qué consecuencias tendrá en el futuro?

Veamos:

Los bebes o los niños lloran por que tienen una necesidad (hambre, frio, dolor, contacto, miedo, sueño…) o quieren exteriorizar una emoción y no saben cómo.

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Intentemos ponernos en su lugar: Tengo hambre pero no tengo posibilidad de obtener comida por mí misma, no tengo dinero y estoy lejos de casa. Pido prestado a las personas que tengo a mi alrededor, personas que me quieren que me conocen pero no obtengo respuesta.

Después de muchos intentos, estoy cansada y dejo de pedir ¿Qué he aprendido? que así no solucionaré mi problema y me siento desilusionada por que las personas que conozco y aprecio no me han ayudado cuando lo he necesitado.

¿He cubierto mi necesidad? NO

¿Los demás creen que ya estoy bien por qué he dejado de pedir? SI

Lo más importante que aprendo en esta situación es que mis necesidades no importan porque nadie hace nada por ayudarme, que no les interesan, si mis necesidades no importan yo no importo, que no tengo la capacidad y merezco que los demás hagan cosas por mí.

¿cuál es la última consecuencia? que la próxima vez que necesite algo no lo pediré, ¿para qué? si no voy a conseguir nada, si no es importante, si no lo merezco.

Si esta situación se repite muchas veces mi autoestima se sentirá seriamente dañada y será difícil que vuelva a tener un buen estado.

No voy a entrar a valorar ni describir que es lo que pasa en el cerebro en estas situaciones, que le ocurre si no se cubren las necesidades. Si quieres saber que ocurre puedes leer este artículo:

Explicación científica, cómo reacciona el cerebro y sus consecuencias al dejar llorar a un bebé

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Otra reflexión que hago es: Sí cuando veo a llorar a otro adulto de mi familia o mi círculo de amigos, incluso sólo conocido, me preocupo , le intento ayudar y si no puedo hacer nada al menos le consuelo y acompaño, ¿por qué no lo hago con un niño, con mi niño? ¿Por qué vemos tan normal no atenderlo ni consolarlo? ¿tiene menos derechos? ¿se lo merecen menos? ¿o lo necesitan más?

REFLEXIONEMOS.

Si quieres puedes dejar tu comentario, en esta página, sobre este tema o déjarnos un mensaje en facebook o twitter.

Cristina Núñez

circulocristina

Vísteme despacio que tengo prisa

“Vísteme despacio que tengo prisa” dice siempre mi madre cuando hay poco tiempo y muchas cosas que hacer.

Cuando intentamos hacer las cosas rápido cometemos errores o surgen imprevistos que no tenemos tiempo de afrontar, nos frustramos porque “no llegamos” y eso nos altera.

Cada cosa tiene su ritmo, su tiempo, su proceso. No podemos pretender que la lavadora termine antes, si adelantamos el programa por que no nos da tiempo a tender antes de salir de casa, seguramente no obtengamos ropa limpia.   Y tengamos que volver a lavar. ¿Hemos ganado tiempo? ¿el resultado ha sido bueno?

Y además la lavadora sufre porque tiene que hacer doble trabajo. Sé que eres inteligente y que has entendido que la lavadora es una metáfora de como funciona un niño.

Cada niño viene con su programa de lavado (aprendizaje) y al igual que las lavadoras hay que saber cual son las instrucciones de uso.

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El problema está que en el paritorio no te dan un libro de como y cuando hacer las cosas con el bebe que acaba de llegar.

Tenemos que aprender a observar y a interpretar las señales que nos manda el niño para criarle de forma adecuada.

También podemos informarnos y formarnos para esta labor, no siempre gratificante, para llegar a nuestras propias conclusiones que cual es la mejor forma de criar a nuestros cachorros.

Dependiendo de la marca y modelo de cada lavadora, ésta funciona de una manera u otra. No lo podemos cambiar, viene así de fábrica. Lo que si podemos hacer es usarla de forma adecuada, utilizar un buen detergente y suavizante para que el resultado sea mejor.

Si entendemos que los niños tienen un ritmo de desarrollo y un modo de aprender (particular en cada caso) podremos ayudarles a convertirse en adultos independientes, capaces y felices. Disfrutando del proceso y viviéndolo desde nuestra propia felicidad.

Estamos preparando un seminario donde te hablaremos de este tema y te daremos herramientas para lograr que tus hijos se conviertan en adultos sanos y que tu no pierdas “la cordura” en el proceso.

Te recomiendo que estés atento/a al boletín de Renovatio donde recibirás más información al respecto.

Si aún no lo recibes, puedes inscribirte aquí

Cristina Núñez

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Dar órdenes no le ayuda a aprender

¿Te has parado a pensar cuantas órdenes das al día a tus hijos? ¿Cuántas cosas hacen o intentan hacer por iniciativa propia? ¿Cuántas de esas cosas que hacen por iniciativa propia les dejas hacer o les corriges o les dices: no?

Te ánimo a que hagas un listado y llegues a tus propias conclusiones.

¿Te has parado a pensar las consecuencias que tiene para un individuo, niño o adulto, obedecer constantemente si atender sus peticiones, sus gustos, sus sentimientos…?

¿Alguna vez has reflexionado por qué tu hijo hace lo que hace? Siempre hay una razón, SIEMPRE. Quizá para ti no sea válida o adecuada pero para él sí lo es, desde su forma de pensar y de percibir el mundo.

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Frozen en el congelador

Si te has parado a pensar un poco en el número de órdenes que das al día, te sorprenderá la cantidad de peticiones, indicaciones y correcciones les hacemos a los niños.

Todos lo hacemos de forma automática, porque queremos las cosas a nuestro modo, porqué hay prisa, porqué no confiamos en que lo puedan hacer solos, porqué no tenemos paciencia…

Los niños tienen que aprender a hacer las cosas por si mismos pero para lograrlo tienen que encontrar una razón que motive y valga la pena el esfuerzo.

Por ejemplo recoger los juguetes. A ellos no les molesta que los juguetes estén esparcidos por el salón a la que seguramente te molesta es a ti. Jugar es divertido, recoger es un rollo. No entienden para que hay que recoger. Tienen que aprender a valorar el orden, la limpieza y el cuidado de las cosas pero ese aprendizaje tiene un proceso. más largo y costoso de lo que nos gustaría. Y normalmente lo intentamos enseñar antes de que estén preparados para aprenderlo.

Ahora te pido que pienses en los jefes que has tenido en tu trabajo. ¿Has tenido alguno que te decía a todas horas que y como tenías que hacer las cosas?¿te asfixiaba con cientos de indicaciones desde que entrabas por la puerta?¿qué ocurría si dabas tu opinión? ¿qué ocurría si te negabas? ¿te negabas? ¿te dejaba tener iniciativa? ¿cómo te sentías?

Es vital que entiendas como se siente un niño al que le dicen a todas horas que y como hay que hacer las cosas, es vital para que cambies en tu forma de pensar y actuar, o no.

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Espero que estas reflexiones te ayuden a ponerte en el lugar de tu hijo y te ayude a entender que es lo que siente cuando le damos ordenes desde que se levanta hasta que se acuesta sin dejar que haga las cosas a su manera.

Cristina Núñez

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