5 cosas que no enseñan los castigos

5 cosas que no enseñan los castigos

Hoy quiero hablarte de por qué  hemos dejado de castigar  y de las ventajas que esto nos ha reportado.

Hace tiempo que nos  dimos cuenta de que el mundo de la maternidad era mucho más complicado de lo que creíamos y en nuestras manos cayeron los famosos libros de supernanny con su silla de pensar, tiempo fuera y demás ( seguro que los conoces).

Entiendo que muchas veces los padres nos veamos tentados a utilizar nuestra posición de poder ante nuestros hijos, y de hecho es inevitable hacerlo muchas veces, por mucho que tu hijo quiera, no le vas a dejar jugar con cerillas bajo ningún concepto .

Por suerte y gracias a innumerables lecturas, cursos y aprendizaje diario,  hemos aprendido que los castigos no son la mejor forma de conseguir el  principal objetivo, que no es otro que asegurarnos de que los niños crezcan seguros de si mismos, sin miedos aprendidos en la infancia y demostrándoles que “la palabra” es la mejor de las herramientas para conseguir sus objetivos.

Los castigos no enseñan a :

 

1- Que los actos tienen consecuencias ( lógicas y estas nada tienen que ver con el castigo)

La consecuencia natural no es un castigo, no es quedarse sin tele por no acabarse el plato, o no salir a jugar por pegarle al hermano, La consecuencia natural es que si no come pasará hambre, y si le pega al hermano este se enfadará y todos estaremos más tristes.

Enseñar que los actos tienen consecuencias que deberán experimentar, nos permitirá en un futuro, cuando ya no estén bajo nuestra tutela continua , saber que los niños serán  responsables de sus actos, porque saben lo que viene después, bueno o malo.

El tema de las consecuencias es muy delicado y lo trataremos más despacio en futuros post, puesto que a veces se pueden confundir con castigos encubiertos.

 2- A no penalizar el error

 

Todos nos equivocamos, y de hecho el error es la única manera de aprender, porque para un aprendizaje verdadero no solo basta con “saber”, sino que hay que ”saber hacer”, y para eso hay que probar la cantidad de veces que haga falta. 

No penalizar el error les da la libertad de aprender a su aire, sin miedo, y eso en sí mismo ya es algo que muchos adultos que conozco deberían tener aprendido.

 

 3- A pensar sobre lo sucedido, (cuando se es pequeño, mejor siempre en compañía)

 

Si mandas a un niño a la silla de pensar le estas enseñando que ir a pensar es algo malo, que hay que evitar a toda costa.

Por el contrario aprender a conectar con nuestros pensamientos, reflexionar sobre lo sucedido o sobre lo que queremos que suceda es algo demasiado valioso como para degradarlo de esa manera ( cuantos adultos buscan desesperadamente clases de yoga, de meditación para conectar con ellos mismos)

¿De verdad crees que el tiempo que están en la silla de pensar van a estar pensando en lo que tu quieres que piensen ? Anda ya !!

 

 4- A saber el por qué de las cosas desde tu visión , y tu desde la suya

 

Si castigas a tu hijo le estas demostrando que tiene que someter a tu poder la mayoría de las veces sin una explicación.

Muchas veces los padres vemos como obvias cosas que para los niños desde luego no lo son.

Es mucho más productivo, una vez haya pasado la rabieta, hablar con ellos, para que te expliquen sus razonamientos ,sus sentimientos, y así poderles explicar también los tuyos.(Aprenderán mucho más que sin una semana de tele) .

 

 5- A ponerle nombre a sus sentimientos

 

Y desde luego la mayor de las ventajas es que aprenderán a confiar en ti, que tendrán libertad y poco a poco se acostumbrarán a ponerle nombre a sus sentimientos, ( frustración, miedo, vergüenza….) y tu serás la privilegiada que vayas viendo como poco a poco con tus explicaciones y cariño tus hijos van madurando entre tus brazos.

Si todavía no lo tienes claro, te invito a que hagas la prueba y la próxima vez que vayas a castigar a tu hijo por algún motivo, tómate unos minutos (ves al baño si quieres) para reflexionar tú primero, tomar aire y aprovechar la oportunidad para tener un acercamiento sincero con tu pequeño, o tu mayor, da igual, porque en el fondo siempre será tu niñ@.

En el próximo post hablaré también de por qué los  premios son la otra cara de la misma moneda

Espero que te haya gustado, si es así, por favor comparte! Gracias!

 

 

¿Quién bien te quiere te hará llorar?

¿Cuantas veces como madres o padres hacemos cosas que no nos gustan “ por su bien”.?

Está claro clarísimo que por su bien no les vas a dejar que se beban un bote de lejía, o que crucen la calle solos, por supuesto en estos casos su bien es lo primero.

Pero más allá de los casos en los que nuestro deber y obligación es preservar su integridad física, debemos de tener mucho

 cuidado con;

“anteponer su bien a ellos mismos”,

me explico.

 

Cuantas veces hemos oído, “quien bien te quiere te hará llorar “ y nos hemos amparado en esta frase para darle un cachete, un manotazo o una colleja, para agarrarlos del brazo y llevarlos a la fuerza a su habitación, para gritarles ….porque consideramos que están teniendo un mal comportamiento y debemos enseñarles maneras.

Yo sé que como padres muchas veces perdemos la paciencia, pero ¿te imaginas a que esos mismos comportamientos que te acabo de describir se los vieras hacer al novio de tu hija con ella? Si le diera un cachete cuando dijera algo que a el no le gustara, que la agarrara del brazo a la fuerza para salir de una tienda, que la mandara a su habitación, o que le gritara por cualquier motivo que a él le pareciera bien.

Estaría claro que le está faltando al respeto.
Pero con los niños todos estos comportamientos son aceptados.

O simplemente imagínate que es tu hijo quien hace todas esas cosas.

Yo me sigo preguntando por qué se supone que son aceptables socialmente ( aunque la legislación lo prohíbe) este tipo de conductas hacia los niños. Cuando todos sabemos que ellos no aprenden de lo que se les dice, sino de lo que ven y sienten.

Quiéreme más a mí, que a mi bien

 

Hace muchos siglos, se podía hasta torturar a los esclavos, tan solo en el siglo pasado, el hombre era prácticamente el propietario de su mujer. Hoy por hoy a nadie se le ocurriría que en el siglo XXI algo así sea aceptado, pero para eso ha habido guerras para abolir la esclavitud, movimientos a favor de los derechos de las mujeres… Pero los niños no tienen quien los defienda si no somos los propios padres quienes nos concienciamos de que:

se merecen el mismo respeto o más que un adulto, 

porque su personalidad se está forjando,

y porque no pueden defenderse por ellos mismos.

 

Por favor la próxima vez que estés tendad@ a realizar un acto violento contra tu hij@, ya sea un cachete, un bofetón, un agarre , o un grito ,

piensa que le estás dando el ejemplo a seguir a tu hijo,

 

que en un futuro puede pensar que puede hacer lo mismo con otras personas, o que le estas enseñando a tu hija, que si alguien de verdad la quiere ( los padres los queremos) puede hacerle daño en base a cualquier idea ,” o por su propio bien”.

Desde luego no quiero que mis hijas sientan eso .

Si te ha gustado por favor comparte. Gracias!!

 

 

¿Los niños están demasiado mimados?

Cada vez oímos más hablar de que los niños están demasiado mimados, que no saben valerse por sí mismos , que los estamos haciendo unos inútiles porque les consentimos todos sus caprichos.

 

Mi opinión en este tema es bastante clara.

Los niños necesitan sentirse mimados, comprendidos, amados, valorados…

pero siempre desde la creencia en su capacidad.

 

Los mimos no hacen daño, ni los besos, ni el ser complacientes con el niño cuando se pueda ( que por supuesto no se va a poder siempre aunque quisiéramos ) , pero siempre desde la creencia de que ellos son CAPACES  . Ojo !Aunque a veces decidan no hacerlo.

Cuanta madres conoces que cada vez que su hijo llega con un problema de cole ( y  yo también fuí  una de ellas) , era como si automáticamente se hicieran responsables de solucionarles el problema . Vale… para cuidarlos, para que no lo pasen mal… pero debajo de esos existe la creencia de que los niños no son capaces de resolver el problema ellos solos. Y eso es lo realmente peligroso.

LA CREENCIA DE QUE NO PUEDEN

Si cuando ves que tu hijo tiene un problema de cualquier tipo, vamos corriendo a solucionarselo , en el fondo le estamos diciendo una frase que odio “ quita que ya lo hago yo” , y lo que estoy diciendo como no creo que seas capaz de solucionarlo tu solo, ni siquiera te esfuerces.

Eso si que hace a los niños “mimados” en el mal sentido .

No tiene sentido que un mimo pueda hacer daño .

Lo que sí hace daño es el creer que no puede resolver solo sus problemas

y no dejarle ni siquiera que lo intente.

 

Aquí un pequeños tip para que no confundas los mimos con creer que no son capaces de conseguir lo que se proponen.:

Mimar y complacer, no tienen nada que ver

con consentir o hacer por ellos

las cosas que pueden hacer. 

 

Aquí puntualizo porque  hay que tener en cuenta que lo que la sociedad cree que los niños pueden hacer a determinadas edades, nada tiene que ver con lo que realmente necesita TU hijo en este momento.

Te pongo un ejemplo muy sencillo, que tu hijo pueda llevar su propia mochila, no tiene nada que ver con que tú no puedas llevársela, y más cuando pesa mas que él por la cantidad ingente de libros que tienen que transportar a diario.

En este caso tu hijo puede llevar su propia mochila si, pero ¿debe llevarla porque así lo digan otros? ¿Lo estoy mimando demasiado por no dejar que su espalda cargue un peso para el que no debería estar preparado. ? Yo creo que no.

 

Por otro lado, aunque todas estaremos tentadas a hacerlo más de una vez , cada vez que tu hijo quiera intentar algo o tenga un problema,  recuerda esta palabra STOP, PARA !, déjale tiempo para explorar diferentes soluciones por él mismo.

En esto como en otras muchas cosas las prisas son muy malas

Muérdete la lengua , como se suele decir, aunque tu sepas la solución, aquí lo que importa no es el resultado , es el proceso !! Puede que al final le tengas que ayudar, pero si es así hazlo sutilmente, dando pistas.. y si.. , ¿te has fijado en qué…?

Para que al final la sensación de logro , de éxito, de ser capaz sea de tu hijo, no se la robes.

Te aseguro que la tuya será todavía mas grande si eres capaz de quedarte en segundo plano y ver la victoria en sus ojos.

 

 

 

¿Esclavos del reloj?

Tenemos mil y una cosas que hacer y a veces si no las tenemos ya nos ocupamos nosotros solos de buscarlas. Hay que atender el trabajo, la casa, nuestra vida social …. y vamos esclavos del reloj.

El problema es que nuestros hijos también son esclavos del reloj, y demasiadas veces no pueden seguir el ritmo. Y si lo hacen no podemos pedirles que además lo hagan sin refunfuñar y con una sonrisa

  • Ahora toca levantarse ( tengo sueño !!)
  • ahora toca vestirse y desayunar corriendo ( quiero jugar !)
  • Ya han pasado los 50 minutos de clase , hay que cambiar de actividad ( ahora que empezaba a entenderlo …)
  • Solo hay 30 minutos para el recreo,  los cuales usan en parte para almorzar.( Necesito correr !!!)
  • En casa hay que comer a esta hora, porque hay que llegar a las extraescolares. ( pero si ahora no tengo hambre…)
  • Dientes !! ( que aburrido)
  • Hay que hacer deberes ( llevo 5 horas haciendo lo mismo ¿y quieres que siga ?)
  • por fin !! un ratito de juego …. pero ( que cortito !!)
  • Duchas, cenas, cuento ( esto sí me gusta )
  • Pipí , dientes !!! ( vale…)
  • A dormir a la de ya !! ( si, espera que te tengo que contar un montón de cosas y no me ha dado tiempo !)

Y vamos empujándolos de una actividad a otra sin darnos cuenta . Y lo peor de todo es que si no cumplen nuestra horario , si se entretienen con una mosca, si reclaman su necesidad de juego a cada rato y no cumplen nuestras ordenes …. es que son niños malos, o maleducados, o traviesos. Son niños !!

Una persona me dijo hace poco que hoy en día es muy difícil ser niño , y no sabes cuanta razón tiene. ( un saludo desde aquí Belén)

Porque los niños tienen unas necesidades muy diferentes a la nuestras .

Para ellos es mucho más importante el juego que el orden; el tiempo lento , que mil actividades; el hoy y el ahora , en vez de … para que tengas una buena preparación en el futuro vas a ir a clases de …

Intenta pararte por un momento y recordar como eras TÚ , cuando eras niño.

 

¿Siempre tenías ordenada la habitación o era más bien una leonera?

¿No se te olvidó nunca el almuerzo ?

Te encantaba hacer los deberes ¿ a que sí? ( sarcasmo obvio)

 

Imagino que igual que todos lo niños , no eras una niño o niña perfectos, de esos que no molestan claro.

Pues no le pidas peras al olmo. Ponte en la piel del niño y ayúdale a crecer, a sentir el porqué de las cosas .

Respeta sus ritmos, sus intereses, simplifica todo lo que puedas .  Ya … Ya se que no es fácil, a mí es a la primera que me cuesta un montón no estar en 27 saraos diferentes , y sé que aún tengo que simplificar mucho más .

Pero pienso que solo serán unos años, y que después los bonitos recuerdos se desvanecerán como la espuma del mar.

 

Estamos preparando algo que te encantará. Atenta !!

 

 

 

 

Poner límites es respetar

Cuando hablamos de crianza respetuosa, una duda muy recurrente es si es respetuoso con el/la niño/a poner límites.  Parece que hay confusión respecto a esta cuestión y, realmente es algo que tendría que estar bastante claro desde el principio.

Desde aquí, y para que no quede duda, te decimos que

PONER LÍMITES EN LA CRIANZA ES NECESARIO

Pero ¿qué límites hay que poner?

En  realidad sólo son necesarios unos pocos, pero que sean claros y ajustados a la edad del/la niño/a.

Estos son los límites que yo pongo en mi casa y que tenemos todos los miembros de la familia:

1. Debemos respetarnos los unos a los otros:

Empezando por la manera de hablarnos: sin gritos, sin insultos, con moderación.

2. No se puede hacer daño a nadie ni a nosotros mismos:

En mi casa está totalmente prohibido pegar, herir o maltratar. No se permite a NADIE. Ni pequeños ni mayores.

Tampoco se puede realizar ningún acto que ponga en peligro la vida propia ni la del resto.

3. Hay que respetar el entorno:

A todos nos gusta que las cosas estén en su sitio y todo limpio, así que debemos recoger y realizar nuestras tareas asignadas.

En realidad son simplemente tres, pero que son muy claros y concisos, y todos los miembros de la familia pueden comprenderlos y deben aplicarlos.

Y ¿desde qué edad deben establecerse estos límites?

Desde siempre, a todas las edades, sin esperar a ningún momento.

Obviamente a tu bebé no puedes decirle que cumpla con estos límites, pero sí puedes tratarlo de manera que crezca teniéndolos claros e interiorizándolos como algo necesario.

Con l@s niñ@s pequeñ@s tendrás que verbalizarlo muchas veces, aunque hayan crecido siendo respetados y con estos límites establecidos y claros, pero necesitan aprender y saber hasta dónde pueden llegar con sus actos, así que no queda más que repetir y repetir con mucha paciencia.

Si estos límites quedan claros desde pequeñ@s, al ir haciéndose mayores, tus hij@s los tendrán tan claros que te evitarás muchos problemas de conducta que atormentan a madres y padres de adolescentes, entre otras muchas cosas.

¿Qué límites pones tú?

Mayte F. Lurbe

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Crianza respetuosa ¿ que significa respetar ?

Está claro que todas la madres/padres a los que preguntas, quieren hacer lo mejor que está en sus manos para criar a sus hijos, quieren darle todo ese cariño que llevan dentro, quieren que sus hijos cuando crezcan recuerden una infancia feliz, quieren que dentro de 10 años sean buenas personas, responsables, amables, organizados…..

Te sugiero que pares de leer y continúes tu misma con los adjetivos que quieres que posean tus hijos dentro de 10, 15 o incluso 20 años.

Bien , ahora que ya sabes hacia donde quieres ir

Renovatio quiere ayudarte a conseguirlo.

 

Se habla mucho de crianza respetuosa, y también de respeto, pero no siempre se define de la misma manera .

Aquí te dejo la definición de la Real Academia de la Lengua, con 4 de sus significados para que tu misma decidas cual es el respeto que quieres en tu hogar.

RESPETO

 

1. m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.

2. m. Miramiento, consideración, deferencia.

3. m. Cosa que se tiene de prevención o repuesto.

4. m. miedo (‖ recelo).

Las dos primeras definiciones son las que cualquier padre quería obtener de sus hijos:  que confiara en nosotras y supiera que todo lo que hacemos es por su bien, y también por el nuestro.

Pero en el momento en que le hacemos daño “por su bien” , es decir sin miramiento, sin consideración a sus necesidades, sin deferencia, perdemos el respeto al que tanto anhelamos y solo nos queda la cuarta definición : miedo

Hazte la siguiente pregunta:

¿Tus hijos o tus alumnos te respetan porque te admiran?

¿eres su ejemplo?

o ¿porque te temen y temen las consecuencias ?

 

 

¿Tus alumnos estudian o hacen los deberes porque quieren aprender, o porque temen quedarse sin recreo y ser recriminados o etiquetados delante de toda la clase?

¿Te acercarías a alguien a quien temes? ¿ confiarías en alguien a quien temes ?

Yo creo que no.

Vuelve por un momento a esa lista de adjetivos que has hecho hace unos minutos, adjetivos que quieres que tu hijo posea cuando crezca,.

¿como crees que ese respeto mal entendido puede hacer florecer personas amables, trabajadoras, con criterio propio, valientes, inteligentes, de buen corazón…?

 

 

A veces los padres pasamos de una crianza respetuosa  cuando son bebes,  a pretender que nuestros hijos sean obedientes y acaten nuestras ordenes a la primera en cuanto crecen un poco. 

En Renovatio opinamos que no puedes construir una persona como la que te has imaginado al principio si no ponemos unos cimientos adecuados.

El primer paso es aprender a respetarnos a nosotros mismos,

nuestras necesidades,

y a la vez respetar las necesidades de nuestros hijos o alumnos.

 

 

Hay padres que por miedo a las reacciones del hijo dejan de respetarse a ellos mismos, y no es eso lo que queremos transmitir.

Respetar la necesidades del niño, no significan que no hayan limites, ni normas.

Muy al contrario deben de haberlos y ser muy claros.

 

De todo esto y muchas cosas más hablamos también en nuestro libro
Crianza Respetuosa en la práctica , con ejercicios sencillos para aplicar en tu día a día.
Puedes comprarlo por menos de 3 €  en formato ebook

 

 

Si me hubieran contado esto hace 10 años…

Aún recuerdo lo perdidísima que estaba como mama primeriza hace ya 10 años.

Ya desde el comienzo sentía que lo que me decían mis instintos, poco tenía que ver con lo socialmente correcto por aquella época (os aseguro que han cambiado muchas cosas ).

Ahora tenemos toda la información del mundo en la palma de nuestra mano y  lo realmente difícil es diferenciar el grano de la paja.

Pero por aquellos entonces, los móviles eran móviles y no ordenadores de bolsillo.

Todo a mi alrededor te hablaba de biberones, de obligar a los niños a comer “cuando tocaba”, de no acostumbrar al niño a estar en brazos, de no meter al bebe en tu cama porque no se querría ir hasta los 15, de la silla de pensar, premios y castigos, un azotazo a tiempo …. ¿ te suena?

Me acuerdo de quedarme a ver Supernanny los viernes por la noche, para aprender sobre educación,…ilusa yo !!

10 años después puedo decir que he ido superando

uno a uno

todos los mitos sociales

que andan sueltos en esta sociedad a veces enferma .

 

Me he caído con todas esas piedras, y aunque me he levantado y superado cada una de ellas, las heridas siguen estando ahí, y os aseguro que no me duelen las mías, pero si las que he podido causar sin saberlo a mis hijas.

¿como habría cambiado la película

si alguien me hubiera contado la otra cara de la moneda ?

 

Mucho, habría cambiado mucho.

 

Por ese motivo, y para ayudarte en tu maternidad desde Renovatio hemos decidido hacerte un regalo que te ayude a ti también a ver la otra cara de la moneda. La cara de la crianza respetuosa desde todas sus vertientes.

Y para eso hemos reunido a muchas de las mayores expertas en crianza del panorama actual.

Soy sincera si te digo que nos hemos quedado con ganas de invitar a algunos mas, pero que hemos decidido dejarlos para la segunda edición de esta evento.

Se trata de un evento ONLINE Y GRATUITO, que espera llevar otra visión, tanto de la educación como de la crianza a tu hogar, y espero que a muchos mas hogares.

– Por eso te pido que compartas, no te cuesta nada y quizás ayudes a algún niño a sentirse mejor en su hogar,

Gracias por adelantado !!!

Aquí te dejo el enlace para que puedas recibir toda la información y las charlas en tu bandeja de entrada.

Pincha sobre la imagen para ver todos los colaboradores:

 

 

También puedes apuntarte directamente aquí.

 

 

 

 

6 hábitos de las madres/padres altamente efectiv@s

¿Conoces el libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen R.Covey?  Si no lo conoces o lo conoces pero no lo has leído, te sugiero que lo pongas en tu lista de próximas lecturas.

Personalmente este libro me ha ayudado bastante en varios ámbitos de mi vida.

Hoy te traigo una infografía en la que le he dado un poco la vuelta para trasladar estos hábitos al ámbito de la crianza y la educación.

Puedes ver aquí la infografía, y también puedes descargarla.

Espero que te guste y te ayude.

Para los niños todo es un juego

Y cuando digo que para los niños todo, quiero decir TODO. No sólo cuando no hay otra cosa que hacer o en el parque, o en la piscina, o en una ludoteca o cuando nos viene bien a los adultos.

En los lugares que menos queremos o necesitamos, sobre todo si es un lugar ajeno y no explorado por el niño se presenta ante sus ojos como una oportunidad de explorar, tocar y aprender.

Cuanto más pequeño es tu hijo menos capacidad tiene para distinguir y controlar con que puede jugar y con que no, donde puede jugar y donde no debe jugar.

Tu hijo no entiende el mundo de los mayores, no lo ve con los ojos que tu lo ves. Los niños sólo tienen un objetivo en mente: Jugar, explorar, divertirse y aprender.

Cuando le llevas a un lugar donde no se puede jugar o no se debe jugar se crea un conflicto con sus necesidades e impulsos exploratorios y se crea un problema. Queremos que se comporte como un adulto: sentado, formal y sin hacer ruido.

Y eso es pedir peras a un olmo: es prácticamente imposible. Y para conseguir que se comporten “correctamente” (según las normas sociales que hay en ese espacio) desplegamos todos los recursos a nuestro alcance para inhibir el impulso de jugar.

El banco, el supermercado, la biblioteca, el restaurante… o cualquier espacio público de “mayores” suelen ser lugares aburridos donde no se puede hacer casi de nada: ni tocar, ni correr, ni hablar alto, por ejemplo. No se puede hacer nada de lo que le gusta hacer a un niño, no se puede hacer nada de lo que necesita un niño.

Esta es la palabra clave: NECESITA. Sí vemos el juego como una necesidad y no como un capricho estaremos en disposición de entender y buscar soluciones para cubrir esa necesidad.

SOLUCIÓN 1: NO LLEVES AL NIÑO

No le expongas a un ambiente o espacio donde no se puede jugar. Si tienes la oportunidad deja a tu hijo en un lugar adecuado para él y sus necesidades.

SOLUCIÓN 2: SE PREVISOR

 En el caso que no te quede otra opción de llevar a tu hijo contigo, se previsor con la situación que se va a desarrollar.

Si es mayorcito, explícale donde vais, que va a pasar y como esperas y necesitas que se comporte. Puede que funcione o no, dependerá de su nivel de desarrollo, de lo cansado que esté y de muchos factores más que se escapan de nuestro control.

Lleva algún juguete o material  y si es posible que lo elija el mismo. Llevar en el bolso una libreta y lápices de colores suele salvar algunas de estas situaciones si se presentan de forma inesperada.

Si no puede resistir la necesidad de correr, saltar, tocar, hablar alto… no le riñas entiende que él no ha pedido estar ahí, que es algo ajeno a el que no entiende ni necesita.

Busca la mejor solución para tu hijo, que como le conoces bien estoy segura que la encontrarás.

Cristina Núñez

circulocristina

Carta a mis hijos que no llevan su ropa sucia al cesto

Queridos hijos:

He observado que desde hace un tiempo vuestra ropa no llega al cesto de la ropa sucia, lo cual puede suponer ciertas incomodidades. Estas incomodidades puede que me afecten a mi de una manera indirecta, pero creo que vosotros sois los principales sufridores de las consecuencias de este acto, y os voy a explicar porqué.

El no llevar la ropa sucia al cesto tiene como consecuencias:

  1. La ropa no será llevada a la lavadora por mi o por papá, y no será lavada.
  2. No habrá ropa limpia en el armario.
  3. Llegará un día en que no tendréis ropa limpia con qué vestiros.

Sois vosotros los que tenéis que decidir qué os interesa más y qué os reporta mayor beneficio, comodidad y bienestar.

Sé que os encanta cambiar de conjunto a mínima ocasión, y sé que os sentís estupendamente cuando abrís vuestro armario y lo veis lleno de prendas donde elegir para poder combinar y crear esos looks tan estupendos y originales que lleváis. Así que la próxima vez que abráis el armario y os deis cuenta de que la cantidad de prendas para combinar es cada vez más escasa, quisiera que os preguntaráis si vale la pena el tiempo que invertís en llevar vuestra ropa sucia hasta el cesto.

No pienso volver a gritar para que lo hagáis, no pienso volver a repetirlo doscientas veces antes de que os decidáis (como mucho os lo recordaré dos o tres veces) no penséis que me gusta haceros sufrir encomendándoos tan ardua tarea. Sólo pensad en las consecuencias de vuestras decisiones.

Besos y abrazos.

Vuestra madre que os ama.


Esta carta la podría estar escribiendo una madre a sus hijos adolescentes, que seguramente se reirían o se enfadarían.

¿Tú te ves escribiendo esto dentro de unos años?

Yo creo que es sencillo evitar llegar a este extremo si tu hijo que ahora es pequeño (o no tanto) adquiere el hábito de recoger su ropa sucia y llevarla al cesto. Con esto quiero decir que con los hábitos y rutinas que vas introduciendo en la vida de tu hijo ahora, te evitarás malentendidos, problemas y discusiones en el futuro cuando sea un adolescente y entonces sea más complicado que haga en piloto automático estas tareas tan sencillas.

Si quieres auda y acompañamiento en este proceso de poner orden en tu vida y en la de tus hijos, y que no te cueste tanto trabajo que ellos adquieran una serie de hábitos y rutinas que les acompañarán durante el resto de su vida, escríbenos.

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