La necesidad de ser consciente

En algún post te hemos hablado de las necesidades de los niños y la forma de mejorar en nuestra faceta como educadores.

He llegado a la conclusión que una de las mejores formas de mejorar en el ámbito de la educación o de la vida o de lo que sea, es ser consciente de lo que nos rodea, de los objetivos que nos ponemos y de lo que hacemos para conseguirlo.

Para ser consciente de lo que nos rodea sólo hay que pararse y mirar, mirar con atención y la mente abierta.

Para ser consciente de los objetivos que nos ponemos necesitamos pararnos y reflexionar, hacernos preguntas, meditar que es lo que realmente queremos.

Para ser consciente de lo que hacemos para conseguirlo tenemos que observarnos y evaluar si lo que hacemos nos acerca o nos aleja del objetivo.

Para ser consciente tenemos que  parar y ver si hacia donde nos lleva la corriente, la sociedad, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra forma de pensar, sentir, actuar… realmente nos lleva hacia la meta que nos hemos trazado.

Todo esto que os he contado puede valer para cualquier ámbito de la vida, pero para la educación de los niños es mucho más importante ser conscientes de nuestra forma de educar, porque lo hacemos de esa forma y no de otra, y si es mejorable.

Hay que tener en cuenta que en la forma en que educamos está latente la forma en que nos educaron, nos trataron, nos mimaron… aunque no lo recordemos. La forma que tenemos de ver la vida y afrontarla también es decisiva en la forma que tienen nuestras actitudes.

¿Eres consciente de tu forma de educar? ¿Eres consciente de lo que haces y dices a a los niños? ¿Alguna vez te lo has planteado? Te invito a que reflexiones sobre ello, a que escribas en un papel cuál son tus metas en la educación de tus hijos y que estás haciendo para conseguirlo.

Para más información pincha en la imagen

 

Cristina Núñez

circulocristina

4 claves para entender a tu hij@

Entender a un niño es muy complicado, entender que necesita, por qué hace lo que hace y dice lo que dice, entender sus motivaciones e inquietudes, lo que piensa y siente. ¿Te pasa algo parecido? ¿no entiendes a tu hij@?

No se puede ir a una librería y pedir un libro de instrucciones para tu hijo, no existe. El único que te puede guiar en la tarea de criar a tu hijo es tu propio hijo. Es un libro difícil de leer, de descifrar, interpretar y comprender.

Necesitas dos cosas principalmente para interpretar a tu hijo: Recordar cuando fuiste niña, si no te ayuda a entenderlo si que te ayudará a saber que es normal lo que hace, aunque desde los ojos de adulto se vea estresante, absurdo e irritante el mundo infantil.

Al no recordar que hacíamos de niñas es complicado comprender que todo tiene un porque, una motivación y un objetivo.

Los niños tienen necesidades, en la mayoría de las ocasiones diferentes a las de los adultos y nos cuesta identificarlas. Además, para cada niño esas necesidades son diferentes, un niño no es igual que otro niño. Si son similares pero no iguales, y eso es algo que cuesta comprender.

Sí quieres saber entender a tu hijo y que es exactamente lo que necesita sólo tienes que observarle con un poco de atención y con la mente despejada de prejuicios.

4 claves para observar y entender a tu hijo:

1. Necesitas tiempo para observar

Necesitas información, cuanta más mejor y la única forma de conseguirla es pasando tiempo con tu hijo con los ojos muy abiertos analizando el porqué de lo que hace y necesita, así aprenderás que le gusta, que le interesa, que le motiva en cada momento.

Se sentirá acompañado y valorado, será importante para tener una autoestima y un desarrollo sano y educado.

Además, estrecharás y reforzarás la relación con él ya que al interesarte por sus cosas se sentirá querido, comprendido y que él y sus cosas son importantes para ti.

2. Necesitas entender que todo lo que hace tiene un fin

Cada acción que hace tiene una motivación, no está dejado al azar o al capricho. Cada acción responde a un plan trazado en miles de años de evolución: su programa natural de aprendizaje.

Los niños, todos los niños sienten un impulso de exploración, investigación y experimentación. Es su forma de aprender y comprender las cosas que le rodean, quieren comprobar hasta donde llegan sus posibilidades y capacidades.

Quieren aprender, quieren saber cómo funcionan las cosas, quieren saber hasta dónde llegan sus posibilidades y capacidades, necesitan comprender y asimilar como funciona el mundo.

3. Necesitas entender que aprende con lo que hace

Su naturaleza les guía con el único objetivo de sobrevivir y para ello necesitan ser seres autónomos y capaces. Este objetivo vital es el fin último de todas sus acciones. No lo olvides.

Es necesario que aprendas a observar y entender que todo lo que hace y como lo hace tiene un objetivo.

4. Necesitas entender que disfruta con lo que hace

Y que eso es lo único que le importa, la naturaleza es muy sabia y sabe hacer las cosas muy bien y para que los seres humanos hagamos lo que debemos de hacer nos dota de una emoción: el placer.

Así la naturaleza se asegura que lo hacemos, se asegura que sobrevivimos. Nos dota de mecanismos que nos impulsan a jugar por el simple hecho del placer que proporciona, por esta razón los niños sienten un impulso irrefrenable de juego en todo momento y en cualquier lugar

Además, no cualquier juego les atrae. Juegan y experimentan exactamente lo que les hace aprender, lo que están preparados y capacitados para aprender.

Os pongo un ejemplo cuando un bebé aprende a coger algo con las manos y sobre todo si está en un lugar alto como la trona o el cochecito insistentemente lo lanza al suelo una y otra vez ¿que está aprendiendo con eso? a abrir y cerrar la mano de forma voluntaria, a perfeccionar la capacidad de seguir con la vista un objeto en movimiento desarrollar su capacidad espacial aprender cómo funciona la ley de la gravedad y un largo etcétera

Si en este caso somos capaces de entender el porque lo hace nos parecerá menos irritante tener que recoger una y otra vez cosas del suelo, veremos una utilidad y una razón.

 

Cristina Núñez

circulocristina

4 claves para tener una vuelta al cole sin estrés

Hoy es día 1 de septiembre, el verano está acabando y ya tenemos la mente puesta en la rutina del curso escolar, los materiales, tener todo dispuesto para el primer día de colegio…

Es un momento muy duro para todos (niños y adultos). Después de más de dos meses de vacaciones donde los horarios, actividades y rutinas son completamente diferentes que durante el curso escolar, supone un gran esfuerzo volver a coger el ritmo.

No pregunto sí te pasa porque a todos en mayor o menor medida nos ocurre. Y desde Renovatio queremos ayudarte a hacer esta transición de la mejor forma posible.

Es uno de los momentos claves en la vida de tu hij@. Adaptarse a nuevas rutinas es difícil y costoso. Más aún cuanto menos recursos dispongas. Los niños están aprendiendo, adaptándose, respondiendo a nuevas situaciones y cambios cada día y diría que a cada minuto.

Sí la crianza significa acompañar en el desarrollo y el aprendizaje de tu hijo, en esta situación acompañar se vuelve indispensable para superar esta nueva situación.

Para ayudaros en esta transición queremos daros 4 claves, 4 pautas que tendrás que tener en cuenta sí deseas no comenzar el curso con nervios, conflictos y problemas añadidos a la propia situación.

1. Periodo de adaptación

Es necesario para ir aclimatándonos a nuevos horarios y rutinas hacer los cambios de poco en poco, de forma casi natural. Por ejemplo la hora de levantarse: sí durante el verano tu hij@ se ha despertado sin prisa, sin horarios será una fuente de conflictos madrugar de un día para otro. En esta situación lo mejor es ir adelantando la hora de irse a dormir y ajustando la hora de despertar para que el primer día de escuela sea un despertar tranquilo y que la falta de sueño no agrave más la propia situación de ir al cole que ya suficiente estrés y conflictos crea por si misma.

2. Introduce rutinas poco a poco

Dentro de el periodo de adaptación hay que tener muy en cuenta que las rutinas cambian y que es necesario un tiempo para aclimatarse a ellas. Cuanto antes empieces a introducir la rutina que quieres llevar durante el curso escolar mejor.

Necesitarás un tiempo para instaurar la rutina completa ya que los cambios es mejor hacerlos de poco en poco, casi de uno en uno. Será más fácil para ti y para tu hij@.

3. Ayúdale a organizarse

Los niños por muy grandes y mayores que nos parezcan necesitan tu ayuda y experiencia. Los adultos también la necesitamos, necesitamos apoyo, comprensión y una mano cuando tenemos que afrontar nuevos retos. Tu hij@ te necesita en esos momentos. Busca la forma de ayudarle de la mejor manera posible.

4. Explica las razones

Normalmente una fuente importante de conflictos es cuando nos imponen hacer algo que no entendemos para que sirve, no vemos la utilidad, no va con nosotros.

Y eso es lo que les pasa a los niños muchas veces. No entienden el mundo de los adultos. No entienden por que hay que madrugar, dejar de jugar para vestirse, o desayunar rápido para llegar puntuales a la escuela.

Es necesario que cada petición, cada cosa que tiene que hacer, entienda el por que, que consecuencias tiene no hacerlo. Habrá situaciones que ellos mismos podrás ver que ocurre pero hay otras que no es posible y tienen que entender que  siempre hay una razón.

Tómate tu tiempo para explicarle, habla con él. Sí entiende que no es por imposición tuya, confiará en ti  y además de obtener su colaboración ayudarás a que tu relación con tu hij@ sea más estrecha ahora y en el futuro.

 

 

Cristina Núñez

circulocristina

Que no es autoritarismo

Hace unos días escribía una estrada para describir que es autoritarismo. Hoy quiero hablarte sobre lo que parece autoritarismo y no lo es.

Existen muchas formas de clasificar los estilos de crianza, uno de ellos tiene en cuenta la relación de los miembros de la familia, la jerarquía existente.

La familia permisiva es cuando la mama y/o el papa no ejercen control sobre los hijos, no ponen ningún tipo de límites o normas. Si que hay un cierto interés mal entendido por cumplir todos los deseos del niño. Este modelo tiene una estructura jerarquizada vertical donde los niños estarían arriba ejerciendo el control y los adultos abajo.

La familia autoritaria como su propio nombre indica es donde el/los adulto/s  ejercen la autoridad sobre los niños, a través del poder y la experiencia. Este rol puede ser desempeñado por el papá, la mamá o ambos. La motivación es el miedo al castigo, a la no obtención de una recompensa o el cariño de los padres o la retirada del mismo. Este modelo tiene una estructura jerarquizada vertical donde los adultos estaría arriba y los niños abajo.

La familia responsable- democrática  Donde todos los miembros de la familia tienen los mismos derechos y deberes, teniendo en cuenta el rol y las capacidades de cada uno.

Los adultos tienen la obligación de poner límites, enseñar normas de convivencia, acompañar en los aprendizajes. Los niños aprenden límites y normas a través del respeto, la comunicación y la práctica.

Hay muchas personas que creen que la crianza respetuosa, las pedagogías alternativas, la locas de la teta… es dejar a los niños en libertad, sin normas, ni control. Dejando toda la responsabilidad de sus actos a los niños sin enseñar, guiar y acompañar. Y NADA MÁS LEJOS DE  LA REALIDAD.

Se enseña pero con respeto, se guía pero con respeto, se acompaña pero con respeto. ¿Respeto a qué? A sus necesidades, ritmos de desarrollo, capacidades, gustos e intereses.

Es una creencia errónea ya que la crianza de verdad es la que enseña a través del cariño, la observación y la empatía las herramientas para desenvolverse y vivir en colectividad.

El niño aprende a relacionarse con los demás a través del control externo al principio para terminar relacionándose desde su propio autocontrol.

Donde las normas no se imponen por medios no respetuosos (premios, castigos, chantajes, manipulaciones…) sino con acompañamiento y recursos para que los propios niños las interioricen de forma natural en situaciones reales.

La jerarquía es horizontal donde nadie es más que nadie y todos cumplen su papel y respetan a los demás integrantes de la familia.

NO ES AUTORITARISMO marcar límites claros y definidos.

NO ES AUTORITARISMO marcar normas de convivencia, beneficiosas para todos.

NO ES AUTORITARISMO explicar el por qué no se puede o no se debe hacer algo que pueda perjudicar o dañar a uno mismo o a los demás.

NO ES AUTORITARISMO dar libertad de acción y movimiento respetando a los demás.

NO ES AUTORITARISMO escuchar al que tienes enfrente, respetar su forma de pensar y actuar siempre que se respete a los demás.

NO ES AUTORITARISMO impedir que se haga daño a él mismo, a los demás y al entorno.

NO ES AUTORITARISMO pensar que no siempre se tiene la razón y reconocerlo.

NO ES AUTORITARISMO pedir perdón.

NO ES AUTORITARISMO pensar que los demás, aunque piensen diferente a ti, pueden no estás equivocados.

 

Cristina Núñez

circulocristina

los 4 pilares de la crianza respetuosa

Según la UNESCO hay 4 pilares en educación:

 

Los cuales fueron eje principal en la primera formación que lanzamos en Renovatio.

También son 4 los pilares que consideramos más importantes en la crianza respetuosa, fundamentales para conseguir una educación sana y efectiva para los niños con el acompañamiento y la guía por parte del adulto como su actividad y propósito principal.

Hay muchas cosas que hay que tener en cuenta a la hora de educar a un niño de ahí su complejidad de esta ardua tarea. Criar a un niño no es algo mecánico que cuando dominas la técnica todo es mucho más simple y fácil.

Educar a un niño es una actividad cambiante, a la que hay que adaptarse constantemente ya que cambia dependiendo de cada niño, de cada etapa de desarrollo, de cada día y de cada hora del día.

Para poder afrontar este gran reto te mostramos los 4 pilares que tienes que tener en consideración y siempre presentes para educar de forma respetuosa.

1.- AUTOCONOCIMIENTO

Conocerse a uno mismo es importantísimo, yo diría que esencial para andar por la vida y estás son las razones para pensar así:

  • Para saber lo que necesito
  • Para saber cubrir esas necesidades y estás sana y fuerte para criar a mi hijo
  • Para saber lo que soy capaz de hacer y lo que necesito y puedo aprender
  • Para saber cuales son mis limitaciones, aceptarlas y que no se conviertan en una carga
  • Para saber que cosas puedo hacer de forma más efectiva y eficiente
  • Para saber afrontar miedos e inseguridades
  • Para saber gestionar mis emociones
  • Para ser empático
  • Para confiar en mi misma, ser proactiva y tener una autoestima sana
  • Para empoderarme en todas las facetas de mi vida sobre todo en la de madre
  • y así un largo etc…

2.- OBSERVACIÓN

Muchas veces hemos dicho que un niño no viene con un manual de instrucciones debajo del brazo, el propio niño es el manual.

Él es quien tiene y nos proporciona toda la información necesaria para acompañarle y guiarle en su desarrollo y sus aprendizajes.

Obtendremos toda la info que necesitamos si observamos con un poco de detenimiento, sin prejuicios, sin culpabilizar  y con empatia.

3.- EMPATÍA

Mucho tiene que ver con el punto anterior. Observar desde la empatía, desde otro punto de vista, desde su punto de vista para entender comportamientos y necesidades que desde la perspectiva de adulto no tienen ningún sentido, no entendemos y en consecuencia penalizamos para intentar extinguirlo.

Sí somos capaces de entender que los niños no se comportan así por capricho si no por necesidad, que sus comportamientos, en muchas ocasiones es su forma de comunicarse con nosotros, si miramos desde sus ojos entenderemos que no quieres fastidiar, manipular o ponernos a prueba.

Entenderemos que que tienes otras necesidades diferentes a las nuestras y podremos ayudarles de forma más efectiva.

4.- COMUNICACIÓN

El mayor, más rico y complejo vehículo para transmitir necesidades, conocimientos, emociones, para estrechar lazos, para demostrar amor , es la comunicación. La verbal y la no verbal.

La comunicación es un herramienta maravillosa y efectiva si la sabemos utilizar de forma respetuosa y asertiva.

De estos 4 pilares de la crianza respetuosa tratamos y profundizamos en el libro: Crianza respetuosa en la práctica.

 

Cristina Núñez

circulocristina

¿Qué es autoritarismo?

Esa pregunta ronda en la cabeza de muchos padres y educadores, sobre todos al hablar de libertad y normas. Es un concepto abstracto y sobre todo subjetivo.

En una misma situación de la vida en general y con un niño en particular a cada persona que preguntes te dará una visión y una opinión diferente, la realidad es percibida y procesada por cada individuo de forma diferente y en muchos momentos contrapuesta.

Por esta razón la pregunta: ¿En que punto el papel del adulto pasa la barrera del autoritarismo? pues recibir muchas respuestas, tantas como a personas preguntes.

La única persona que puede dar la respuesta y de la que te podrás fiar 100% es tu misma. Tienes que llegar a tus propias conclusiones desde tus planteamientos, esquemas, opiniones y emociones.

Si bien es cierto que para formarte una opinión necesitas recopilar información, leer, escuchar diferentes opiniones y después de procesar todos los datos llegar a tus propias conclusiones.

Así que ahí va mi respuesta, desde mi visión personal y particular de la crianza para ayudarte con el proceso:

El adulto es un igual que un niño, no hay nadie superior ni inferior. Lo que si son diferentes son las capacidades, habilidades, experiencias y procesos mentales.

El adulto no es la autoridad es el responsable. Palabras que calan en el subconsciente de forma muy diferente. Autoridad se graba como sinónimo de poderoso y superior. En cambio la palabra responsable se graba con el significado de que ser una persona con obligaciones, que tiene que cuidar y proteger, que tiene a algo o alguien a su cargo.

El adulto es responsable de la supervivencia y crianza de un niño, debe cubrir sus necesidades vitales, emocionales y de aprendizaje.

El adulto es responsable de proporcionar el escenario y las herramientas necesarias para que el niño llegue a ser un adulto capaz, independiente y feliz.

Debe propiciar un entorno seguro para que el niño se desarrolle y aprenda en optimas condiciones.

Para mí, la definición de autoritarismo es imponer por la fuerza, el chantaje, la manipulación o el miedo, usando una posición de superioridad, algo que el niño no puede hacer o no está preparado para hacer.

Ser autoritario no es utilizar necesariamente la violencia física o verbal, ser autoritario es no tener en cuenta su opinión, gustos, intereses y capacidades.

Ser autoritario es tratar al niño peor que a otro adulto o a nosotros mismos. Ser autoritario es ejercer de jefe y no de lider.

Ser autoritario es no dar la suficiente libertad para explorar, investigar, llegar a sus propias conclusiones para aprender y desarrollarse.

Ser autoritario es no tener la capacidad ni la intención de ponerse en el lugar del otro.

Ser autoritario es pensar que siempre se tiene razón y que nunca se equivocano pedir perdón cuando sabemos que nos hemos equivocado, es no explicar la razón de las cosas y utilizar la frase: porque lo digo yo, porque soy tu madre, porque soy tu padre… y similares.

Ser autoritario es imponer lo que el niño tiene que aprender diciendo el donde, cuando y como.

Ser autoritario es utilizar trucos y recursos que tengamos a nuestro alcance con el fin de manipular para imponer nuestras necesidades o criterio.

Ser autoritario es sólo dar por válido o valioso lo que pensamos o sentimos sin valorar al otro.

PUNTUALIZACIÓN:
Poner límites y normas de forma respetuosa no es ser autoritario, es necesario e imprescindible para que el buen desarrollo y crecimiento de los niños. Es muy fácil traspasar la delgada linea de la permisividad.

 

Aquí puedes ver el vídeo en el que hablamos sobre autoritarismo en el hogar

 

 

Si quieres profundizar en este y otros temas puedes hacerlo con nuestro acompañamiento en nuestro grupo de facebook: Niñ@s organizad@s 

Además puedes ya adquirir en papel el libro; Crianza respetuosa en la práctica que te ayudará a profundizar y reflexionar en la crianza de tus hijos

Cristina Núñez

circulocristina

¿Qué significa acompañar a un niño en su aprendizaje y desarrollo?

Cuando hablamos de crianza utilizamos mucho la palabra acompañar al niño en su desarrollo, en sus aprendizajes en sus experiencias. Pero muchas veces no se concreta lo que significa la palabra acompañar, en cada situación puede significar cosas diferentes. Voy a explicaros que significa para mi la palabra acompañar, para ayudaros a clarificar y definir lo que es.

Acompañar es dar la seguridad necesaria a tu hijo, para experimentar cosas nuevas, para emprender nuevos retos, para que sienta la tranquilidad que nada malo le va a suceder.

Sentir seguridad para estar seguro de uno mismo.


Acompañar es dejar espacio para explorar, experimentar y decidir. 

Para que tome sus propias decisiones e indague es sus propias motivaciones.

Para que aprenda y descubra a su manera y a su ritmo el mundo que le rodea.

Para que tenga criterio propio y no sea un persona manipulable.

Para darle la oportunidad de aprender por él mismo.


Acompañar es confiar en sus posibilidades y capacidades.

Para que llegue a conocer sus capacidades, lo que quiere hacer, lo que le gusta hacer y lo que le hace feliz.

Para que se sienta capaz de lograr todo aquello que se proponga, sin juzgarle cuando se equivoque.


Acompañar es guiar sin dirigir.

Sin decir constantemente que, como y cuando tiene que hacer las cosas.

Dejando que tome la iniciativa, ayudando a que aprenda pero no haciéndolo por él. Permitiendo que se equivoque y vuelva a intentarlo.


Acompañar es interrumpir y corregir lo menos posible

Necesita espacio y tiempo para aprender, cada aprendizaje tiene un proceso y un tiempo.

Si le corregimos constantemente no será capaz de darse cuenta por él mismo y no sabrá hacerlo cuando no tenga alguien al lado para hacerlo por él. Crecerá siendo inseguro en su capacidad de hacer.


Acompañar es ser punto de referencia en la distancia

Que sepa que si hay una situación que no pueda resolver por el mismo, tú estarás ahí para echarle una mano.

Según vaya creciendo la distancia deberá ser mayor pero siempre debe saber que estarás ahí para cuando te necesite, de forma incondicional.


Acompañar es confiar en otros para que acompañen

El entorno social, familia, escuela, amigos… también son importantes en su desarrollo y aprendizaje.

Tenemos que confiar que no sólo nosotros podemos enseñarle cosas, debe aprender de todo su entorno social.


Acompañar es implicarse en sus juegos, actividades y aficiones

Respetando sus gustos y sus decisiones aunque sepamos que se puede o se va a equivocar.

Nosotros por experiencia sabemos más cosas, debemos dar la oportunidad de que lo aprenda por si mismo.


Acompañar es jugar con él y jugar con sus reglas

Pasar tiempo con tu hijo no es pasar tiempo junto a tu hijo, cada uno en una actividad diferente.

Recuerda la niña que fuiste y déjala que te ayude a estrechar la relación con tu hijo.

Si jugáis juntos debes amoldarte a sus reglas. Es su juego.


Acompañar es andar el camino que él elija, junto a él, respetando sus decisiones.

No podemos pretender que viva la vida que nosotros queremos, o hacer lo que nosotros no pudimos realizar.

Tu hijo es una persona diferente a ti, con gustos, intereses y sueños diferentes.

Ayúdale a que encuentre su camino, no le obligues a andar por el tuyo


Acompañar es no forzar aprendizajes, juzgar e infravalorar

No hay que obligarlo o castigarle por no hacer lo que se supone que tiene que hacer si no está preparado para ello.

No podemos etiquetarlo como inútil o tonto. Ni infravalorar sus pequeños logros o sus intentos por superarse aunque no se acerque al resultado adecuado. Todos necesitamos intentar varias veces hacer algo nuevo para controlar y lograr buenos resultados.


Acompañar es poner límites

Dar libertad y oportunidad de explorar y aprender no significa que pueda hacer lo que quiera cuando quiera.

Tiene que aprender a respetar a los demás, al entorno y a él mismo.

Es importante tener claros los límites para ti y para él


Espero haberte clarificado un poco lo que significa la palabra acompañar en algo tan complicado como la crianza de un hijo.

Cristina Núñez

circulocristina

Hacer tribu para criar

Y para aprender a criar también se necesita, yo diría que es indispensable.

Es necesario crear una red de apoyo, aunque sea en la distancia para conectar con personas afines y obtener ayuda en la crianza de los hijos.

Antes de existir internet se buscaban personas de la misma ciudad, que estuvieran en nuestra misma situación para aprender, intercambiar ideas y experiencias.

Solían ser grupos reducidos ya que encontrar personas con los mismos objetivos, inquietudes con las que conectar no es fácil.

Gracias a las redes sociales es más sencillo y efectivo conocer personas dispuestas a acompañarte en la crianza.

Además el efecto se multiplica, al tener la oportunidad de conocer a personas a través de otras personas, creando una gran tribu virtual.

Eso mismo nos ha ocurrido con la familia de la Pedagogía Blanca, en sus cursos, formaciones, foros y grupos conectas con personas que a su vez te facilitan conocer a otras multiplicando el efecto.

Si que es cierto que lo ideal es poder conocer, hablar y relacionarse de tu a tu, en persona donde las relaciones se vuelven más estrechas y especiales.

Pero dado que esas oportunidades son escasas tenemos que recurrir al mundo virtual para encontrar comprensión, formación y acompañamiento.

Siempre digo que Renovatio es hija de la Pedagogía Blanca y gracias a ella hemos encontrado a grandes profesionales y expertos que muchas ocasiones se convierten en amigos y compañeros de viaje.

Para poder compartir nuestra tribu contigo y que tú también puedas ampliar tu círculo hemos estamos preparando un EVENTO ONLINE GRATUITO  con más de 25 expertos en distintas disciplinas de la crianza respetuosa que nos aportarán sus conocimientos y experiencias.

Si quieres conocer a los expertos que nos acompañarán en las jornadas pincha en la imagen y si quieres suscribirte para recibir toda la información y todos los detalles pincha aquí

Cristina Núñez

circulocristina

Para los niños todo es un juego

Y cuando digo que para los niños todo, quiero decir TODO. No sólo cuando no hay otra cosa que hacer o en el parque, o en la piscina, o en una ludoteca o cuando nos viene bien a los adultos.

En los lugares que menos queremos o necesitamos, sobre todo si es un lugar ajeno y no explorado por el niño se presenta ante sus ojos como una oportunidad de explorar, tocar y aprender.

Cuanto más pequeño es tu hijo menos capacidad tiene para distinguir y controlar con que puede jugar y con que no, donde puede jugar y donde no debe jugar.

Tu hijo no entiende el mundo de los mayores, no lo ve con los ojos que tu lo ves. Los niños sólo tienen un objetivo en mente: Jugar, explorar, divertirse y aprender.

Cuando le llevas a un lugar donde no se puede jugar o no se debe jugar se crea un conflicto con sus necesidades e impulsos exploratorios y se crea un problema. Queremos que se comporte como un adulto: sentado, formal y sin hacer ruido.

Y eso es pedir peras a un olmo: es prácticamente imposible. Y para conseguir que se comporten “correctamente” (según las normas sociales que hay en ese espacio) desplegamos todos los recursos a nuestro alcance para inhibir el impulso de jugar.

El banco, el supermercado, la biblioteca, el restaurante… o cualquier espacio público de “mayores” suelen ser lugares aburridos donde no se puede hacer casi de nada: ni tocar, ni correr, ni hablar alto, por ejemplo. No se puede hacer nada de lo que le gusta hacer a un niño, no se puede hacer nada de lo que necesita un niño.

Esta es la palabra clave: NECESITA. Sí vemos el juego como una necesidad y no como un capricho estaremos en disposición de entender y buscar soluciones para cubrir esa necesidad.

SOLUCIÓN 1: NO LLEVES AL NIÑO

No le expongas a un ambiente o espacio donde no se puede jugar. Si tienes la oportunidad deja a tu hijo en un lugar adecuado para él y sus necesidades.

SOLUCIÓN 2: SE PREVISOR

 En el caso que no te quede otra opción de llevar a tu hijo contigo, se previsor con la situación que se va a desarrollar.

Si es mayorcito, explícale donde vais, que va a pasar y como esperas y necesitas que se comporte. Puede que funcione o no, dependerá de su nivel de desarrollo, de lo cansado que esté y de muchos factores más que se escapan de nuestro control.

Lleva algún juguete o material  y si es posible que lo elija el mismo. Llevar en el bolso una libreta y lápices de colores suele salvar algunas de estas situaciones si se presentan de forma inesperada.

Si no puede resistir la necesidad de correr, saltar, tocar, hablar alto… no le riñas entiende que él no ha pedido estar ahí, que es algo ajeno a el que no entiende ni necesita.

Busca la mejor solución para tu hijo, que como le conoces bien estoy segura que la encontrarás.

Cristina Núñez

circulocristina

3 cosas que necesita tu hijo para ser organizado

¿Recuerdas como te sentías y que hacías cuando eras niña? ¿te daban muchos abrazos? ¿te castigaban?¿o no? Es difícil ¿verdad? Los recuerdos de la infancia suelen ser pocos y además tendemos a idealizar los mismos.

Es necesario hacer un ejercicio de introspección para recordar que nos gustaba, como el trato de nuestros padres, que sentíamos, como aprendimos… para ponernos en el lugar de los niños.

Es un ejercicio complicado, nuestra niña interior está ahí, dentro de nosotras pero muchas veces oculta en lo más profundo y tan olvidada que es imposible invocarla.

Es difícil pero es necesario si queremos entender y ayudar a nuestros hijos. Nos cuesta desde nuestra posición de adulto entender y reconocer como se sienten y que necesitan nuestros hijos y hay que buscar recursos que nos ayuden.

No te agobies si no puedes recordarte a ti misma de niña, voy a darte tres pistas de lo que necesitaste para aprender, exactamente lo mismo que tus hijos necesitan ahora.

1. NECESITA EJEMPLO

Tus hijos te observan, te copian, te imitan, a ti y a los adultos que tienen en su entorno.

Lo hacen para aprender, para experimentar, dan por válido lo que tu das por bueno y al revés.  Ellos no tienen suficiente información, ni experiencias, ni desarrollo para poder llegar a sus propias conclusiones.

Aunque no lo percibas te observan, aunque no te des cuenta te copian, aunque parezcan distraídos te oyen, aunque estén a sus cosas te imitan.

Incluso un bebe nace con un reflejo para copiar las expresiones faciales, siendo este reflejo la base para uno de sus sistemas de aprendizaje: LA IMITACIÓN.

2. NECESITA SENTIRSE CAPAZ

 Aunque tengamos la capacidad y sepamos hacer una tarea o actividad en concreto, no significa que nos sintamos preparados, que nos sintamos capacitados para afrontarla.

Es necesario que tus hij@s sientan que pueden hacerlo, deben sentirse validos y capaces y para ello es indispensable que tú confíes en que lo lograrán y así se lo trasmitas.

Cuando emprendemos una nueva actividad o reto cometemos errores, todos: niños y adultos. El resultado al principio no suele ser perfecto pero lo será con la perseverancia y la experiencia.

3. NECESITA DIVERTIRSE

Tus hij@s se mueven por impulsos, para experimentar y descubrir el mundo que les rodea y sobre todo tienen una gran capacidad para divertirse con lo que hacen.

El juego va irremediablemente a la diversión. Para que tu hij@ se divierta debe existir un ambiente de seguridad y tranquilidad, debe plantearse como un juego y parecer un juego aunque tu sepas que detrás hay mucho más.

De este modo tu hijo aprenderá más y mejor. Sería interesante que te pararas a pensar un poco  para poder presentar los nuevos cambios o tareas como algo divertido, como un pequeño reto, a los niñ@s les encantan los retos. Donde el único fin parezca que es pasar un rato distendido.

¿Quieres aprender a introducir cambios en las rutinas de tus hij@s? ¿Necesitas que el estrés de tu casa salga por la ventana? ¿Necesitas que tus hijos te hagan caso? Si es así escríbenos

Cristina Núñez

circulocristina