Para los niños todo es un juego

Y cuando digo que para los niños todo, quiero decir TODO. No sólo cuando no hay otra cosa que hacer o en el parque, o en la piscina, o en una ludoteca o cuando nos viene bien a los adultos.

En los lugares que menos queremos o necesitamos, sobre todo si es un lugar ajeno y no explorado por el niño se presenta ante sus ojos como una oportunidad de explorar, tocar y aprender.

Cuanto más pequeño es tu hijo menos capacidad tiene para distinguir y controlar con que puede jugar y con que no, donde puede jugar y donde no debe jugar.

Tu hijo no entiende el mundo de los mayores, no lo ve con los ojos que tu lo ves. Los niños sólo tienen un objetivo en mente: Jugar, explorar, divertirse y aprender.

Cuando le llevas a un lugar donde no se puede jugar o no se debe jugar se crea un conflicto con sus necesidades e impulsos exploratorios y se crea un problema. Queremos que se comporte como un adulto: sentado, formal y sin hacer ruido.

Y eso es pedir peras a un olmo: es prácticamente imposible. Y para conseguir que se comporten “correctamente” (según las normas sociales que hay en ese espacio) desplegamos todos los recursos a nuestro alcance para inhibir el impulso de jugar.

El banco, el supermercado, la biblioteca, el restaurante… o cualquier espacio público de “mayores” suelen ser lugares aburridos donde no se puede hacer casi de nada: ni tocar, ni correr, ni hablar alto, por ejemplo. No se puede hacer nada de lo que le gusta hacer a un niño, no se puede hacer nada de lo que necesita un niño.

Esta es la palabra clave: NECESITA. Sí vemos el juego como una necesidad y no como un capricho estaremos en disposición de entender y buscar soluciones para cubrir esa necesidad.

SOLUCIÓN 1: NO LLEVES AL NIÑO

No le expongas a un ambiente o espacio donde no se puede jugar. Si tienes la oportunidad deja a tu hijo en un lugar adecuado para él y sus necesidades.

SOLUCIÓN 2: SE PREVISOR

 En el caso que no te quede otra opción de llevar a tu hijo contigo, se previsor con la situación que se va a desarrollar.

Si es mayorcito, explícale donde vais, que va a pasar y como esperas y necesitas que se comporte. Puede que funcione o no, dependerá de su nivel de desarrollo, de lo cansado que esté y de muchos factores más que se escapan de nuestro control.

Lleva algún juguete o material  y si es posible que lo elija el mismo. Llevar en el bolso una libreta y lápices de colores suele salvar algunas de estas situaciones si se presentan de forma inesperada.

Si no puede resistir la necesidad de correr, saltar, tocar, hablar alto… no le riñas entiende que él no ha pedido estar ahí, que es algo ajeno a el que no entiende ni necesita.

Busca la mejor solución para tu hijo, que como le conoces bien estoy segura que la encontrarás.

De las necesidades de los niños y de la crianza en general trataremos con varios expertos en el EVENTO ONLINE GRATUITO “CRIANZA RESPETUOSA EN LA PRÁCTICA”
Sí estás interesada y quieres participar pincha en la imagen para suscribirte.

Cristina Núñez

circulocristina

Deja un comentario