5 cosas que no enseñan los castigos

5 cosas que no enseñan los castigos

Hoy quiero hablarte de por qué  hemos dejado de castigar  y de las ventajas que esto nos ha reportado.

Hace tiempo que nos  dimos cuenta de que el mundo de la maternidad era mucho más complicado de lo que creíamos y en nuestras manos cayeron los famosos libros de supernanny con su silla de pensar, tiempo fuera y demás ( seguro que los conoces).

Entiendo que muchas veces los padres nos veamos tentados a utilizar nuestra posición de poder ante nuestros hijos, y de hecho es inevitable hacerlo muchas veces, por mucho que tu hijo quiera, no le vas a dejar jugar con cerillas bajo ningún concepto .

Por suerte y gracias a innumerables lecturas, cursos y aprendizaje diario,  hemos aprendido que los castigos no son la mejor forma de conseguir el  principal objetivo, que no es otro que asegurarnos de que los niños crezcan seguros de si mismos, sin miedos aprendidos en la infancia y demostrándoles que “la palabra” es la mejor de las herramientas para conseguir sus objetivos.

Los castigos no enseñan a :

 

1- Que los actos tienen consecuencias ( lógicas y estas nada tienen que ver con el castigo)

La consecuencia natural no es un castigo, no es quedarse sin tele por no acabarse el plato, o no salir a jugar por pegarle al hermano, La consecuencia natural es que si no come pasará hambre, y si le pega al hermano este se enfadará y todos estaremos más tristes.

Enseñar que los actos tienen consecuencias que deberán experimentar, nos permitirá en un futuro, cuando ya no estén bajo nuestra tutela continua , saber que los niños serán  responsables de sus actos, porque saben lo que viene después, bueno o malo.

El tema de las consecuencias es muy delicado y lo trataremos más despacio en futuros post, puesto que a veces se pueden confundir con castigos encubiertos.

 2- A no penalizar el error

 

Todos nos equivocamos, y de hecho el error es la única manera de aprender, porque para un aprendizaje verdadero no solo basta con “saber”, sino que hay que ”saber hacer”, y para eso hay que probar la cantidad de veces que haga falta. 

No penalizar el error les da la libertad de aprender a su aire, sin miedo, y eso en sí mismo ya es algo que muchos adultos que conozco deberían tener aprendido.

 

 3- A pensar sobre lo sucedido, (cuando se es pequeño, mejor siempre en compañía)

 

Si mandas a un niño a la silla de pensar le estas enseñando que ir a pensar es algo malo, que hay que evitar a toda costa.

Por el contrario aprender a conectar con nuestros pensamientos, reflexionar sobre lo sucedido o sobre lo que queremos que suceda es algo demasiado valioso como para degradarlo de esa manera ( cuantos adultos buscan desesperadamente clases de yoga, de meditación para conectar con ellos mismos)

¿De verdad crees que el tiempo que están en la silla de pensar van a estar pensando en lo que tu quieres que piensen ? Anda ya !!

 

 4- A saber el por qué de las cosas desde tu visión , y tu desde la suya

 

Si castigas a tu hijo le estas demostrando que tiene que someter a tu poder la mayoría de las veces sin una explicación.

Muchas veces los padres vemos como obvias cosas que para los niños desde luego no lo son.

Es mucho más productivo, una vez haya pasado la rabieta, hablar con ellos, para que te expliquen sus razonamientos ,sus sentimientos, y así poderles explicar también los tuyos.(Aprenderán mucho más que sin una semana de tele) .

 

 5- A ponerle nombre a sus sentimientos

 

Y desde luego la mayor de las ventajas es que aprenderán a confiar en ti, que tendrán libertad y poco a poco se acostumbrarán a ponerle nombre a sus sentimientos, ( frustración, miedo, vergüenza….) y tu serás la privilegiada que vayas viendo como poco a poco con tus explicaciones y cariño tus hijos van madurando entre tus brazos.

Si todavía no lo tienes claro, te invito a que hagas la prueba y la próxima vez que vayas a castigar a tu hijo por algún motivo, tómate unos minutos (ves al baño si quieres) para reflexionar tú primero, tomar aire y aprovechar la oportunidad para tener un acercamiento sincero con tu pequeño, o tu mayor, da igual, porque en el fondo siempre será tu niñ@.

En el próximo post hablaré también de por qué los  premios son la otra cara de la misma moneda

Espero que te haya gustado, si es así, por favor comparte! Gracias!

 

 

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